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Julio A. López.- Seis meses después de la captura de Nicolás Maduro, el secretario de Estado, Marco Rubio, ejerce un control de facto sobre las finanzas venezolanas, la distribución de sus recursos naturales y las decisiones clave de su gobierno, según una investigación de The New York Times basada en entrevistas con más de una decena de funcionarios de ambos países.
Cómo funciona el control financiero
El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos provenientes de la mayor parte de las exportaciones petroleras venezolanas, canalizadas a través de las comercializadoras Trafigura y Vitol bajo un esquema diseñado por el gobierno de Trump, y los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué puede gastarse ese dinero y quién puede hacerlo, y también emiten las licencias que otorgan exenciones de sanciones a las empresas que buscan operar en el país.
Ese sistema le ha permitido a Rubio detener algunos de los mecanismos de corrupción más señalados de Venezuela, según el reportaje, al tiempo que da al gobierno interino acceso a ingresos sin que los acreedores que reclaman deuda impagada lo acosen. Pero también otorga a Rubio una influencia significativa sobre la presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien depende de ese dinero para pagar salarios y mantener la moneda nacional.
Quién dirige Venezuela
Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, asumió el liderazgo interino tras su captura, con el respaldo de Washington. Rodríguez y Rubio se comunican con frecuencia por WhatsApp, en español, intercambiando mensajes, felicitaciones de cumpleaños y selfies. Rubio intervino en decisiones clave sobre el personal del nuevo gobierno y la animó a apartar a familiares y socios comerciales de Maduro, algo que Rodríguez hizo.
Trump ha elogiado públicamente el desempeño de Rodríguez. «Delcy Rodríguez, que es la presidenta de Venezuela, está haciendo un gran trabajo y colaborando muy bien con los representantes de EE.UU.», escribió en una publicación que, según el Times, Rodríguez le mostró antes a Rubio.
En junio, Rubio advirtió ante el Senado que EE.UU. «puede usar la fuerza» si Rodríguez no coopera, y señaló que la dirigente «conoce muy bien el destino» que corrió Maduro, según declaraciones citadas por Bloomberg.
Cooperación en seguridad y justicia
A instancias de Estados Unidos, el gobierno de Rodríguez detuvo en febrero a Alex Saab, empresario cercano a Maduro, y aprobó su extradición tras quitarle el pasaporte venezolano. En junio, las fuerzas estadounidenses, con información proporcionada por funcionarios de Rodríguez, mataron en un ataque con misiles a Héctor «Niño Guerrero» Guerrero Flores, líder de la banda Tren de Aragua, en el sur de Venezuela, lo que marcó la primera colaboración militar entre ambos países en décadas. El gobierno de Trump ha acusado al Tren de Aragua de colaborar con Maduro para enviar droga y migrantes a EE.UU., aunque el año pasado las agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron que Maduro no controlaba la banda.
Presión interna y elecciones pendientes
La inflación en Venezuela ha bajado, pero sigue siendo la más alta del mundo y la moneda continúa perdiendo valor. Millones de personas reclaman nuevas elecciones. Consultada por el Times en mayo sobre la fecha de los comicios, Rodríguez respondió: «No lo sé. En algún momento». El plan de tres fases de Rubio —estabilización, recuperación y transición democrática— no tiene un plazo definido para su etapa final.
María Corina Machado, la líder opositora más popular del país, fue descartada por Rubio como posible sucesora debido a sus enemistades con responsables de seguridad y con militares venezolanos. La relación entre el gobierno de Trump y Machado se rompió abiertamente tras los terremotos de junio, cuando funcionarios estadounidenses se negaron a ayudarla a regresar por temor a que su presencia avivara los disturbios.
Voces críticas
El representante demócrata Sean Casten cuestionó en febrero ante el Congreso la autoridad legal de Estados Unidos para controlar activos venezolanos; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que respondería en otro momento. El Times compara el control de Rubio con el que ejerció L. Paul Bremer III en Irak tras la invasión de 2003 y señala que es la primera vez desde entonces que un funcionario estadounidense ejerce una influencia similar sobre una nación soberana.
El gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios del Times. El Departamento de Estado tampoco respondió a preguntas detalladas sobre la autoridad de Rubio, quien ha restado importancia a su papel y ha rechazado varias solicitudes de entrevista. Su vocero, Tommy Pigott, dijo que «con una cooperación renovada y una gestión económica sólida, Venezuela puede resurgir como un socio estable y próspero».
