Irán golpea plantas de agua y luz en el Golfo Pérsico

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Julio A. López, editor jefe. – La guerra entre Estados Unidos e Irán entró en una fase más peligrosa el pasado viernes, con ataques que golpearon directamente la infraestructura civil en ambos bandos. Videos difundidos desde Irán mostraron puentes reducidos a escombros tras el séptimo día consecutivo de bombardeos estadounidenses, que en las últimas horas se concentraron en la provincia de Hormozgán, entre ellos, un puente dañado en Bandar Khamir.

Los ataques recientes de Washington han alcanzado tanto instalaciones militares como infraestructura logística de uso dual —civil y militar—, entre ellas una torre de control en un puerto iraní.

Kuwait, en el centro de la represalia

En respuesta, el Ejército iraní disparó contra países vecinos que albergan bases militares estadounidenses, entre ellos Bahréin, Kuwait, Omán y Catar. El golpe más severo lo sufrió Kuwait: el Ministerio de Electricidad, Agua y Energía Renovable confirmó que un ataque iraní dañó una de sus plantas de generación eléctrica y desalación, provocó un incendio y afectó varias unidades de producción. Dado que cerca del 90% del agua potable del país depende de la desalinización, el ministerio pidió a la población que racionara el consumo eléctrico durante esta “etapa excepcional”.

Los equipos de bomberos lograron controlar el fuego mientras los técnicos evaluaban los daños.

No es la primera vez: Kuwait ya había sufrido un ataque similar contra otra planta desalinizadora el 30 de marzo, incidente que en su momento fue considerado una escalada mayor y contribuyó a que Washington declarara el fin de una tregua previa.

Catar, por su parte, emitió dos alertas para que sus residentes se resguardaran, mientras que Baréin pidió a la población que mantuviera la calma y se trasladara a zonas seguras. Jordania informó haber interceptado tres misiles iraníes, y también se reportaron explosiones en Irbil y Suleimaniya, en el Kurdistán iraquí, en un ataque que aparentemente tenía como blanco al grupo disidente kurdo-iraní Komala, dejando al menos nueve muertos.

El bloqueo naval se endurece

El conflicto también se intensifica en el mar. Las fuerzas estadounidenses, que mantienen un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, informaron haber redirigido tres buques comerciales que intentaban evadirlo, inhabilitado uno que no acató las órdenes y abordado otro para verificar su cumplimiento, incluida una inspección de la Infantería de Marina estadounidense al buque M/T Wen Yao en el Golfo de Omán.

Irán, por su parte, reportó haber “señalado” a un buque de bandera tailandesa que intentaba cruzar el estrecho de Ormuz.

En el Mar Rojo, hombres armados capturaron otra embarcación frente a Yemen, lo que eleva la preocupación por la seguridad en ese segundo punto de estrangulamiento clave para el transporte petrolero mundial.

Una estrategia que ya falló antes

El regreso a combates intensos refleja la convicción de Trump de que Irán terminará cediendo a sus exigencias si la presión militar es lo suficientemente fuerte, una estrategia que administraciones estadounidenses anteriores ya intentaron sin éxito en otros conflictos.

Catar y Pakistán, mediadores clave para poner fin a la guerra, no han logrado destrabar las negociaciones, estancadas por el control que Irán ejerce sobre el estrecho de Ormuz.

El impacto en los precios

El tránsito de buques por el estrecho está prácticamente paralizado: algunos petroleros navegan con sus sistemas de localización apagados por motivos de seguridad, mientras que muchos simplemente permanecen anclados en puerto.

Aunque una porción creciente de la energía regional se transporta ahora por oleoductos, esa capacidad resulta insuficiente para compensar la caída del tráfico marítimo.

Como resultado, los precios del petróleo alcanzaron esta semana su nivel más alto en un mes.