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Julio A. López. – Los rebeldes hutíes de Yemen declararon este lunes un embargo marítimo “efectivo de inmediato” contra Arabia Saudita, apuntando directamente a la vía por la que el reino ha estado desviando la mayor parte de sus exportaciones de crudo desde que la guerra entre Estados Unidos e Irán prácticamente paralizó el tráfico en el estrecho de Ormuz.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, anunció la medida, citando la “equidad de ojo por ojo” en respuesta a lo que el grupo describe como un bloqueo saudita de casi 12 años contra los puertos y aeropuertos de Yemen.
“Declaramos un embargo marítimo contra el enemigo criminal saudita, basado en la ecuación de ‘ojo por ojo’, con efecto inmediato a partir de la emisión de esta declaración”, afirmó Saree en el comunicado oficial, difundido por medios estatales.
Los hutíes no precisaron cómo ni en qué zona se aplicaría el bloqueo, pero advirtieron que cualquier nueva escalada saudita sería respondida con una “escalada integral y decisiva”, y llamaron a la movilización general de su población para “apoyar los frentes con combatientes”.
El objetivo: la vía de escape construida para evitar Ormuz
La amenaza golpea directamente el punto más sensible de la estrategia energética saudita. Desde que los ataques iraníes contra petroleros en el estrecho de Ormuz intensificaron la crisis, Arabia Saudita ha desviado más del 70% de sus exportaciones normales de crudo hacia su terminal en el Mar Rojo, en Yanbu, utilizando el oleoducto Este-Oeste (Petroline) a su capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios para transportar crudo por tierra desde sus yacimientos orientales hasta esa terminal, evitando así por completo el estrecho conflictivo.
Según datos de la firma Kpler, los embarques de crudo desde Yanbu han promediado cerca de 4 millones de barriles diarios en las últimas semanas, frente a apenas 973.000 barriles diarios en el mismo período del año anterior.
Ese crudo sale de Yanbu rumbo al sur a través del estrecho de Bab el-Mandeb, la angosta vía marítima entre Yemen y la costa de Djibouti-Eritrea que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén. Los flujos petroleros por ese estrecho alcanzaron cerca de 7,4 millones de barriles diarios en junio, lo que equivale a aproximadamente el 7% de la producción petrolera mundial, un salto significativo respecto a los niveles previos a la crisis de Ormuz.
Es decir: el bypass que Arabia Saudita construyó específicamente para esquivar el riesgo de Ormuz se ha convertido ahora, según señalan analistas del sector, en el blanco directo de la amenaza de los hutíes.
Tres estrangulamientos marítimos simultáneos
La declaración se produce en un momento en el que el tráfico por Ormuz ha caído a un puñado de tránsitos diarios, muy por debajo del ritmo normal de más de 100 buques al día, mientras Estados Unidos completa su novena noche consecutiva de bombardeos contra Irán tras el colapso del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre ambos países.
Teherán ha atacado reiteradamente petroleros en el estrecho, matando al menos a dos marinos y dejando a más de una decena de heridos solo este mes, mientras Washington ha restablecido su bloqueo naval a los puertos iraníes.
Analistas advierten que la coincidencia de tensiones en Ormuz, el Mar Rojo y el Mar Negro —donde una terminal cercana a Novorossiysk suspendió las operaciones de carga la semana pasada tras el impacto contra dos petroleros— configura un escenario sin precedentes recientes: tres corredores marítimos críticos bajo presión simultánea, en lugar de una disrupción aislada y temporal.
Reacción moderada del mercado, por ahora
Pese a la gravedad de la amenaza, los precios del petróleo se movieron poco tras el anuncio de los hutíes, según reportó CNBC, ya que el mercado aún no ha visto un cierre efectivo de Bab el-Mandeb ni ataques directos contra buques saudíes. Sin embargo, los hutíes ya habían amenazado repetidamente con cerrar esa ruta durante la guerra entre Estados Unidos e Irán, y una eventual materialización de ese bloqueo dejaría atrapados los barriles saudíes que actualmente sirven como la principal válvula de escape del reino, agravando aún más la disrupción global del suministro petrolero.
Arabia Saudita no había respondido oficialmente al anuncio al cierre de esta nota.
