EFE.– El reconocido filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, creador de la teoría del pensamiento complejo y referente intelectual del siglo XX, falleció el pasado viernes 29 de mayo a los 104 años, aunque su deceso fue confirmado oficialmente este sábado. Figura clave del humanismo contemporáneo, Morin fue un incansable «electrón libre» que transitó desde su valiente labor en la Resistencia contra el nazismo hasta una prolífica carrera académica, consolidada en su monumental obra El Método, pieza fundamental para el estudio de las ciencias sociales en universidades de todo el mundo, especialmente en América Latina.
A pesar de su longevidad, Morin mantuvo una lucidez asombrosa hasta el final de sus días, participando activamente en los debates sobre la ecología, los peligros de la tecnología y la lucha contra el avance de la ultraderecha. Su legado, caracterizado por una curiosidad inagotable y una profunda empatía, se resume en su propia paradoja vital: «Dudo de la humanidad creyendo profundamente en ella», una sentencia que refleja la riqueza de un pensamiento que siempre buscó conectar la física, la biología y la sociología para comprender la evolución humana.
Tras conocerse la noticia, el presidente francés Emmanuel Macron encabezó los homenajes definiéndolo como «el humanismo hecho persona», mientras diversas figuras del espectro político europeo recordaron su compromiso ético ante crisis globales y su valentía al denunciar injusticias sociales incluso a los 102 años. La partida de Morin no solo representa la pérdida de un gran pensador, sino también la despedida de un testigo histórico que instó a las nuevas generaciones a ejercer una «nueva resistencia» contra el odio y la barbarie, dejando como herencia su incansable defensa de la dignidad humana.

