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Julio A. López, editor jefe. — Una de las preguntas que más escucho en la calle, en reuniones de trabajo y en conversaciones con amigos es sencilla, pero profundamente importante: ¿Cuándo comenzarán los venezolanos a ver la generación de empleo y la recuperación económica?
La respuesta honesta es que nadie puede señalar una fecha exacta. Sin embargo, después de pasar varias semanas en Houston, la capital energética de Estados Unidos, puedo compartir algo que considero mucho más valioso que una fecha: la dirección en la que se mueve el futuro.
Durante ese tiempo tuve la oportunidad de conversar con presidentes de empresas petroleras, de compañías de servicios energéticos, inversionistas y especialistas en recursos humanos. Todos, sin excepción, hablaban de Venezuela. Todos estudiaban proyectos, evaluaban oportunidades y preparaban estrategias para regresar a un país que durante décadas figuró entre los principales destinos energéticos del planeta.
No creo que tantos ejecutivos de empresas tan distintas dediquen tiempo, recursos y planificación a un proyecto que no planean ejecutar. Lo que observé fue interés genuino y una expectativa creciente ante las posibilidades que ofrece Venezuela.
Y cuando llega la inversión, nunca llega sola.
La industria petrolera necesita ingenieros, técnicos, operadores y especialistas. Pero también necesita hoteles, restaurantes, transporte, seguridad, comercio, telecomunicaciones, construcción, servicios médicos y educación. Detrás de cada pozo petrolero hay decenas de actividades económicas que generan empleo y multiplican oportunidades para miles de familias.
Por eso no sorprende que uno de los primeros sectores que muestren señales de movimiento sea el sector hotelero. Los inversionistas saben que, antes de producir petróleo, hay que contratar personal, movilizar equipos y crear las condiciones necesarias para operar.
A todo esto, se suma otro factor de enorme importancia: el gas natural.
Durante décadas, Venezuela convivió con una de las mayores reservas gasíferas del continente sin aprovechar plenamente su potencial. Hoy el panorama internacional ha cambiado. La demanda mundial de energía continúa creciendo y el gas venezolano comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en las conversaciones estratégicas de las grandes empresas energéticas.
La expansión de la producción de gas implica nuevas plantas, nuevas infraestructuras, nuevas redes de distribución y una enorme demanda de mano de obra especializada. También abre la puerta a la recuperación del sistema eléctrico nacional, un desafío que requerirá inversiones multimillonarias y la contratación de miles de trabajadores en todo el país.
Las principales firmas de búsqueda de talento del sector energético manejan estimaciones que resultan alentadoras. Muchas empresas ya identifican perfiles profesionales y preparan estructuras de contratación para cuando concluyan los procesos regulatorios y contractuales que aún están en marcha.
Desde The Daily Journal asumimos el compromiso de acompañar a nuestros lectores en esta nueva etapa. Publicaremos información sobre las empresas que contraten personal, divulgaremos los perfiles profesionales más demandados y serviremos de puente entre quienes buscan empleo y quienes buscan talento.
Después de tantos años de dificultades, pedir paciencia no resulta sencillo. Sin embargo, también es cierto que las grandes transformaciones económicas requieren tiempo para echar raíces y mostrar resultados.
Lo importante es que, por primera vez en mucho tiempo, existen señales concretas de que Venezuela vuelve a figurar en los mapas de inversión global.
Quizás el empleo que muchos esperan todavía no haya llegado. Pero las condiciones que lo harán posible comienzan a gestarse.
Y cuando eso ocurra, no solo regresarán las inversiones. Regresarán también las oportunidades, los proyectos de vida y la esperanza de millones de venezolanos que nunca dejaron de creer en el futuro de su país.
Quien todavía tenga dudas sobre el rumbo de Venezuela debería levantar la mirada al cielo y observar las noticias. Las estrellas ya descendieron sobre Caracas; tienen nombre, apellido y rango militar. No llegaron como turistas ni vinieron a hacer preguntas. Llegaron para preparar el terreno para una transformación que ya está en marcha. Los grandes movimientos de la historia rara vez anuncian su llegada con discursos; suelen hacerlo con hechos. Y los hechos indican que Venezuela vuelve a ocupar un lugar estratégico en el tablero energético mundial. Cuando ese proceso concluya, nuestro país no solo recuperará su capacidad de producir riqueza, sino que volverá a convertirse en uno de los principales proveedores de energía para Estados Unidos y para buena parte del mundo.

