EE. UU. apuesta al offshore para asegurar su liderazgo energético

Especiales Global

Audio: https://clyp.it/tsqia13i

Julio A. López, editor jefe. — El Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) intensificó su llamado a fortalecer el desarrollo de los recursos costa afuera (offshore), al considerar que el próximo programa federal de arrendamientos en el Golfo de México será determinante para preservar el liderazgo energético de Estados Unidos en las próximas décadas.

En su análisis titulado Why Offshore Matters for America’s Next 250 Years, el API sostiene que la producción offshore constituye uno de los principales activos estratégicos del país. Además de garantizar un suministro confiable de petróleo y gas natural durante décadas, genera cientos de miles de empleos altamente calificados, miles de millones de dólares en ingresos fiscales y fortalece la seguridad energética frente a futuras crisis internacionales.

El documento recuerda que Estados Unidos pasó, en apenas una generación, de depender de las importaciones de energía a convertirse en el mayor productor mundial de petróleo y gas natural, gracias a la innovación tecnológica, la inversión privada y las políticas públicas que ampliaron el acceso a sus recursos energéticos.

La API destaca que la producción de shale y la de offshore cumplen funciones complementarias. Mientras los yacimientos no convencionales ofrecen rapidez y flexibilidad para responder a las variaciones del mercado, los proyectos costa afuera requieren mayores inversiones y largos períodos de desarrollo, pero producen grandes volúmenes durante varias décadas, con una declinación natural menor.

Las cifras respaldan ese planteamiento. De acuerdo con Rystad Energy y la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), un pozo típico de aguas profundas en el Golfo de México puede recuperar más de 10 millones de barriles equivalentes de petróleo durante su vida útil, mientras que un pozo promedio del Permian Basin produce menos de un millón de barriles equivalentes de petróleo.

Asimismo, apenas 18 instalaciones offshore aportaron cerca del 10 % de toda la producción petrolera estadounidense en 2025, superando conjuntamente la producción de estados como Oklahoma, Colorado y Wyoming.

El instituto también resalta que la industria offshore estadounidense opera bajo uno de los marcos regulatorios y de seguridad más estrictos del mundo, respaldado por más de 275 normas técnicas desarrolladas para el diseño, la construcción y la operación de instalaciones marinas.

Venezuela comparte ventajas geológicas

Las conclusiones del API también resultan relevantes para Venezuela, cuya plataforma continental permanece ampliamente subdesarrollada pese a su enorme potencial petrolero y gasífero.

A diferencia de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde predominan crudos extrapesados que requieren mejoradores, diluyentes e importantes inversiones, gran parte de los recursos offshore venezolanos corresponden a gas natural y crudos más livianos, con menores costos operativos y una menor intensidad de emisiones por unidad de energía producida.

Áreas como la Plataforma Deltana, el Golfo de Paria, el norte de Monagas y sectores del Golfo de Venezuela concentran algunos de los mayores recursos de gas natural del hemisferio occidental. Proyectos como Perla, Dragon, Loran, Manakin-Cocuina y Manatee podrían convertir al país en un importante exportador regional de gas natural licuado (GNL) si se desarrollan las inversiones necesarias.

Al igual que ocurre en Estados Unidos, la producción offshore venezolana ofrece una ventaja estratégica: una vez instalada la infraestructura submarina y las plataformas, los campos pueden mantener altos niveles de producción durante décadas, generando ingresos estables, fortaleciendo la seguridad energética y reduciendo la dependencia de proyectos de mayor costo operativo.

El mensaje de la API trasciende las fronteras estadounidenses. En un contexto de creciente demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial, por los centros de datos y por el mayor consumo mundial de gas natural, las decisiones de inversión que se adopten hoy determinarán la capacidad energética de las próximas generaciones. Para Venezuela, aprovechar el enorme potencial de su plataforma continental podría representar una de las mayores oportunidades de desarrollo económico y geopolítico del siglo XXI, siempre que haya estabilidad institucional, seguridad jurídica y acceso al financiamiento internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *