«Proponemos que ningún bloque se pegue, ninguna calle se trace y ningún asentamiento se autorizase sin la validación previa de un mapa de riesgo respaldado por la geología, sismología, hidrología y el conocimiento histórico factual de nuestra región», expone el documento fundacional de la asociación
Vanessa Davies
Las experiencias que ha vivido Carlos Teixeira cada vez que ocurre algo en La Guaira no son las mejores: ni con los aludes torrenciales de 1999, ni la vaguada de 2010, ni los terremotos del 24 de junio de 2026. Teixeira, dirigente social y político, ha visto obras que no se consultaron, recomendaciones que no se escucharon, viviendas que no dieron la talla. Por eso, ya con un pasado que mostrar, está trabajando para que el futuro sea diferente.
Teixeira forma parte del comité promotor de la Red de Sobrevivientes de Vargas, asociación civil que el viernes realizó su asamblea fundacional en la sede de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (Apucv), en Caracas. La Declaración del Litoral, el manifiesto de principios del movimiento, precisa: «Honrar a nuestras víctimas exige romper para siempre con la desmemoria, los errores y la indiferencia. Sus nombres y su ausencia son la razón indivisible por la cual juramos que ni el dolor ni el sufrimiento de nuestra gente volverán a ser archivados bajo el polvo infame del olvido, ni el futuro de La Guaira se volverá a entregar a la suerte».
El dirigente lo resume en una frase: la reconstrucción de Vargas debe hacerse con los guaireños y no sobre ellos, como ha ocurrido en otras oportunidades.
Ni un bloque sin mapa de riesgo
Constructores, ambientalistas, activistas, comerciantes y empresarios se unieron en una sola voz para demandar que las cosas se hagan de otra manera. «Proponemos que ningún bloque se pegue, ninguna calle se trace y ningún asentamiento se autorizase sin la validación previa de un mapa de riesgo respaldado por la geología, sismología, hidrología y el conocimiento histórico factual de nuestra región», expone el documento difundido este viernes.
La relación con la geografía debe cambiar, subrayó Teixeira. Tal como lo recoge la declaración, «el mar y la montaña no se conquistan; se respetan y se entienden. Las cuencas, los cauces y las fallas no son enemigos a los que hay que embaular con soberbia, sino límites dinámicos del territorio».
Inti Rodríguez, representante de Provea, insistió en que todo debe hacerse con pleno respeto por los derechos humanos: «En materia de derechos sociales también exigimos la garantía de no repetición, que no se vuelva a desarrollar una política de construcción de viviendas sociales bajo los criterios con los que se hizo la Gran Misión Vivienda Venezuela: con opacidad, con casos de corrupción, quizá con materiales de muy baja calidad», afirmó.
El protagonismo de las personas será la mejor garantía de algo diferente, enfatizó Teixeira: “Queremos ser sujetos activos de la reconstrucción y no objetos silentes y pasivos”. Como lo remarcó Rogelio Díaz, presidente de la Cámara de Turismo, “queremos que de verdad nos escuchen”. Y se proponen hacerse escuchar.
