El Día de la Marmota: El ciclo interminable de ultimátums y desmentidos entre Washington y Teherán

Opinión

Óscar Reyes Matute

Es como aquella hermosa película protagonizada por Bill Murray y Andie McDowell que no nos cansamos de ver repetida en los viejos canales por cable: El Día de la Marmota. Murray queda atrapado en un loop temporal, y el día se repite igual, una y otra vez, desde que amanece hasta el anochecer, siempre la misma historia.

Donald Trump es un hombre del espectáculo, y por supuesto que conoce la película. Su política comunicacional no duda en recurrir a estos recursos, para confundir, para desmarcarse del enemigo, y sobre todo para que el precio del petróleo (y la gasolina en casa durante un año electoral) no se disparen.

El patrón operativo de Trump sigue una métrica precisa: lanza un ultimátum maximalista amenazando con bombardeos destructivos a la infraestructura iraní, luego suspende las acciones militares asegurando que Teherán «ha pedido negociar» o que el acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz está «prácticamente listo», e inmediatamente la diplomacia iraní sale a desmentir categóricamente cualquier capitulación.
Esta maniobra recurrente enfría momentáneamente la volatilidad del crudo y da un respiro a los mercados de Europa y China —altamente dependientes del petróleo que cruza Ormuz—, pero no resuelve el fondo de la crisis energética ni militar, al menos en Asia.

Un bucle en cuatro actos

Cronología del fenómeno

En lo que va del conflicto iniciado a finales de febrero de 2026, se han registrado al menos cuatro grandes ciclos de esta dinámica:

Ciclo 1: 21 – 23 de marzo de 2026
La amenaza: Trump fija un plazo de 48 horas a Irán para abrir el estrecho de Ormuz sin condiciones, bajo amenaza de «obliterar» sus plantas de energía e infraestructura vital.

El freno: Horas antes del vencimiento, Trump anuncia en Truth Social la suspensión de los ataques por 5 días, afirmando que existen «conversaciones muy productivas» y que Irán solicitó negociar.

El desmentido: El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, desmiente cualquier negociación directa: «No ha habido diálogo con EE. UU. en los 24 días de guerra. Solo transmitimos advertencias a través de terceros».

Ciclo 2: 4 – 8 de abril de 2026

La amenaza: Trump declara que el martes será el «Día de la planta eléctrica y del puente, todo junto en Irán» y amenaza con un «infierno» si no ceden en 48 horas.

El freno: El 7 de abril, suspende la incursión masiva y proclama una «victoria total al 100%», sosteniendo que Teherán aceptó la apertura inmediata del paso marítimo.

El desmentido: El 8 de abril, Teherán niega tajantemente la existencia de dicho acuerdo y ratifica que mantiene el control soberano sobre la regulación del tráfico en el estrecho.

Ciclo 3: 18 – 19 de mayo de 2026

La amenaza: Washington advierte que arrasará con objetivos militares estratégicos si no se firma un acuerdo marco.

El freno: El 19 de mayo, Trump frena el ataque programado alegando que países del Golfo le pidieron pausar la ofensiva debido a «negociaciones serias en marcha».

El desmentido: La cancillería iraní rechaza haber solicitado treguas y subraya que no renunciará a su programa nuclear ni a sus derechos territoriales.

Ciclo 4: 26 de julio – 3 de agosto de 2026

La amenaza: EE. UU. intensifica sus bombardeos durante dos semanas sobre posiciones del sur de Irán.

El freno: El fin de semana del 1 al 2 de agosto, la Casa Blanca suspende la campaña aérea afirmando que Irán ha pedido parar las acciones para continuar conversando sobre una reapertura de Ormuz y el tema nuclear.

El desmentido: Este 3 de agosto, Esmaeil Baghaei vuelve a desmentir a Trump: «Pedir negociaciones no está en nuestro ADN». Aclara que solo se coordinan aspectos navales puntuales con Omán y exige el fin de lo que califican como un bloqueo ilegal.

Balance cuantitativo y de mercado

¿Cuántas veces ha ocurrido? Hemos contabilizado al menos cuatro ciclos principales en los que la Casa Blanca anuncia treguas imprevistas tras amenazar con bombardeos destructivos.

¿Cuántos desmentidos? En las cuatro ocasiones, la vocería de la cancillería iraní ha salido públicamente en menos de 24 horas a negar que hayan pedido la paz o aceptado las exigencias de Washington.

Este bucle actúa como una válvula de alivio para los precios del barril, evitando picos hiperinflacionarios a corto plazo, pero deja en el aire la incógnita de hasta cuándo la diplomacia del micrófono sostendrá el equilibrio en la arteria petrolera del planeta.

El negocia funciona perfecto; EE.UU. ha vendido petróleo y gas licuado como nunca, mientras Europa tiembla en plenos incendios estivales pensando en el frío del próximo invierno, sin gas licuado, sin petróleo de Ormuz ni energía nuclear.

¿La ventaja de Trump? Lo ha dicho claramente: EE.UU. y Venezuela poseen el 60% de las reservas petroleras del mundo. No necesita Ormuz, tiene la Faja del Orinoco y Alaska. Había que invadirnos, para asegurar este tanque petrolero americano, porque el asiático es demasiado volátil.