La delegación oficialista combina al principal operador político del chavismo, un excanciller, dos parlamentarios, una figura clave de la estructura partidista y una representante del programa de convivencia promovido por Delcy Rodríguez.
The Daily Journal.- La administración de Delcy Rodríguez ya tiene equipo para la mesa de diálogo con la Asamblea Nacional electa en 2015. Jorge Rodríguez, presidente del actual Parlamento controlado por el chavismo y coordinador del proceso por parte del Ejecutivo, anunció la composición de una delegación de seis integrantes que deberá sentarse con la representación encabezada por Dinorah Figuera.
De acuerdo a un comunicado firmado por el hermano de la encargada de la Presidencia, la primera reunión presencial está prevista para esta semana en Caracas, después de que Rodríguez y Figuera sostuvieran el sábado una conversación telefónica que ambos sectores presentaron como el inicio formal del proceso.
“En esa conversación compartimos la composición de las delegaciones de trabajo y acordamos primera reunión presencial en Caracas la próxima semana”, informó Rodríguez.
Según el dirigente oficialista, ambas partes también establecieron “una agenda de trabajo con metas claras y verificables”.
Rodríguez detalló que los primeros asuntos sobre la mesa serán la atención a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio, el “fortalecimiento de la democracia” y los “derechos y garantías políticas”.
La delegación está encabezada por el propio Jorge Rodríguez y la completan Ana María Sanjuan, Jorge Arreaza, América Pérez, Génesis Garvett y Pedro Infante.
Jorge Rodríguez, el negociador principal
La elección de Jorge Rodríguez como coordinador no resulta sorpresiva. Es uno de los principales operadores políticos del chavismo y acumula una larga experiencia en negociaciones con sectores opositores.
Médico psiquiatra de formación, Rodríguez fue vicepresidente ejecutivo durante el gobierno de Hugo Chávez, presidente del Consejo Nacional Electoral y alcalde del municipio Libertador de Caracas. Posteriormente ocupó el Ministerio de Comunicación y, desde 2021, preside la Asamblea Nacional.
Su experiencia como negociador se remonta al menos a los procesos de diálogo de 2017 y 2019. En las conversaciones de Noruega y Barbados de 2019 encabezó, junto con Héctor Rodríguez, la representación del Gobierno de Nicolás Maduro.
También encabezó la delegación oficialista en las negociaciones de México iniciadas en 2021.
En la nueva mesa, además de coordinar la delegación, Rodríguez ocupa una posición particularmente relevante porque combina tres espacios de poder: la conducción parlamentaria, la dirección política del PSUV y la interlocución con Estados Unidos.
En abril, durante una entrevista con EL PAÍS, defendió la continuidad del chavismo. En aquella conversación también aseguró que Washington no estaba ejerciendo una tutela sobre Venezuela, aunque reconoció la existencia de sugerencias estadounidenses.
Ana María San Juan, la pieza de la convivencia
La inclusión de Ana María Sanjuan introduce un perfil diferente al de los dirigentes partidistas.

Psicóloga y profesora de la Universidad Central de Venezuela, Sanjuan fue designada en marzo por Delcy Rodríguez como ministra para la Educación Universitaria. También ejerce como secretaria ejecutiva del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz.
Ese último cargo es particularmente relevante para entender su incorporación a la delegación.
El Programa para la Convivencia Democrática y la Paz fue creado por Delcy Rodríguez en enero como una instancia destinada a promover el diálogo político y la estabilidad nacional. San Juan quedó como secretaria ejecutiva de una estructura coordinada por el entonces ministro de Cultura, Ernesto Villegas, que incorporó a representantes del mundo académico, político, empresarial y social.
No es un perfil asociado principalmente a la confrontación electoral o a la negociación internacional, sino a una agenda de diálogo social.
Jorge Arreaza, el rostro internacional
Jorge Arreaza aporta a la delegación una de las trayectorias diplomáticas más extensas del chavismo.

Licenciado en Estudios Internacionales por la UCV y con una maestría en Estudios Europeos de la Universidad de Cambridge, Arreaza fue vicepresidente ejecutivo de Venezuela entre 2013 y 2016 y ocupó posteriormente varios ministerios. Entre 2017 y 2021 fue ministro de Relaciones Exteriores.
Su presencia adquiere especial importancia en una negociación en la que Estados Unidos tiene un papel central. Pero Arreaza no llega a la mesa únicamente con experiencia diplomática. Actualmente es diputado de la Asamblea Nacional y preside la Comisión Especial para el Seguimiento de la Ley de Amnistía y Convivencia Democrática.
Esa comisión se convirtió en una de las principales herramientas del Gobierno para abordar la situación de personas procesadas o encarceladas por hechos vinculados con la conflictividad política.
En febrero, Arreaza reconoció que la ley de amnistía no podía resolver todos los casos. “Una ley es imposible que cubra y que pueda resolver una situación-país. Pero sí aporta, creo que es un gran primer paso”, declaró.
Su participación conecta así dos asuntos que estarán inevitablemente vinculados a la negociación: las garantías políticas y la situación de los opositores que permanecen dentro o fuera de Venezuela.
América Pérez, la dirigente parlamentaria
América Pérez representa una generación más joven de dirigentes del PSUV y tiene una trayectoria vinculada tanto al trabajo territorial como al Parlamento.

Diputada por Nueva Esparta, fue segunda vicepresidenta de la Asamblea Nacional durante el período 2025-2026 y ha ocupado posiciones dentro de la estructura política oficialista. Su perfil también está relacionado con las políticas de juventud y la organización territorial.
En 2026 preside la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral del Parlamento. Su actividad política también ha estado vinculada a la estructura juvenil del chavismo.
Génesis Garvett, el rostro joven del chavismo
Génesis Garvett es probablemente la integrante que representa con mayor claridad la renovación generacional del oficialismo.

Diputada por Falcón y dirigente de la Juventud del PSUV, Garvett ha construido buena parte de su trayectoria política dentro de las estructuras juveniles del chavismo. En 2023, el PSUV la identificaba como dirigente de la JPSUV y como una de las figuras jóvenes de la organización.
Su presencia en la delegación no es completamente nueva en las estructuras de diálogo impulsadas por Delcy Rodríguez. Garvett ya formó parte del equipo inicial del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, junto con dirigentes políticos, académicos y representantes de otros sectores.
Pedro Infante, organización y músculo parlamentario
El sexto integrante es Pedro Infante, uno de los dirigentes con mayor peso organizativo dentro del PSUV.

Infante tiene una larga trayectoria en la administración pública. Fue ministro de Juventud y Deporte y posteriormente pasó al Parlamento. Es diputado y desde enero de 2026 ocupa la primera vicepresidencia de la Asamblea Nacional.
Pero su importancia actual no se limita al Parlamento. Dentro de la nueva estructura nacional del PSUV, Infante asumió la Vicepresidencia de Organización del partido, mientras Jorge Rodríguez quedó a cargo de Comunicación y Asuntos Electorales.
Si Rodríguez representa la conducción política y parlamentaria del proceso, Infante aporta el vínculo con la maquinaria organizativa del partido. Su responsabilidad dentro del PSUV implica contacto directo con las estructuras territoriales y con la organización política oficialista en todo el país.
El antecedente de las negociaciones
La elección de Jorge Rodríguez y Jorge Arreaza también conecta esta mesa con anteriores procesos de negociación. En 2019 ambos participaron en las conversaciones de Noruega y Barbados.
La diferencia esta vez es el escenario. En aquellas negociaciones, Noruega ejercía como facilitador y las partes acudían formalmente como Gobierno y oposición. Ahora, Estados Unidos tiene un papel mucho más directo en el diseño del proceso y Washington reconoce a la Asamblea de 2015 como la instancia opositora con la que quiere avanzar.
El proceso, además, se produce siete meses después de que Estados Unidos bombardeara Caracas y capturara a Nicolás Maduro, quien se encuentra en Nueva York a la espera del inicio de un juicio por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, uso y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer dichas armas con fines criminales.
