El Niño quiere “jugar fuerte” y Venezuela debe prepararse

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La producción de alimentos, la generación eléctrica y el acceso al agua se pueden ver afectados si este fenómeno se vuelve extremo. Los modelos indican que así será

Vanessa Davies

El Niño no es un juego. No lo es en condiciones normales, y mucho menos en este periodo, que promete ser más tremendo que de costumbre. Bautizado coloquialmente como Súper Niño, pero definido por la meteorología como un Niño extremo, llega “recargado” y con efectos aún más severos.

Este Niño se vuelve fuerte cuando la temperatura superficial en la región del Pacífico involucrada supera los 2 grados centígrados. El calor que el océano traslada a la atmósfera genera condiciones que llevan a sequías e incendios, pero también, a inundaciones y enfermedades.

El cambio climático no causa El Niño, pero sí lo magnifica, aclaró el ambientalista Alejandro Álvarez, coordinador de Clima 21.

SAN FELIX, VENEZUELA. (Photo by Carlos Becerra/Anadolu Agency/Getty Images)

Lluvia a cuentagotas

Tradicionalmente El Niño se asocia en Venezuela con bajas precipitaciones y altas temperaturas. Es decir, que se afectan servicios como el agua y la electricidad, con las consecuencias esperables.

Menos lluvia es igual a embalses con menor reserva de agua. Esto equivale a ciudades con un mayor estrés hídrico, pero también, a un posible impacto en la generación de electricidad (que en el país depende en 70 % o más de Guri, en el estado Bolívar). También se dificulta el acceso de productoras y productores al líquido para la siembra.

En años Niño «llegamos a 20 % a 60 % de disminución de los rendimientos de cada rubro» agrícola, señaló Saúl López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos. «Los años Niño han sido años muy duros desde el punto de vista de la producción de alimentos, de la producción agrícola».

(Photo by Pedro Rances Mattey/Anadolu via Getty Images)

Embalses: manejo profesional

«Hay que manejar los embalses de manera técnica profesional», subrayó el presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica, Norberto Bausson. El país tiene más de 100 embalses, y «el manejo debe hacerse con mucho cuidado si no queremos tener problemas», remarcó.

De cada embalse se debe saber cuánto líquido se puede sacar sin causar inconvenientes, explicó Bausson. Para Guri, el gran generador eléctrico venezolano, vale la misma premisa: no se trata de vaciarlo, sino de usarlo con criterio profesional.

The Guri Dam in the State of Bolivar, Venezuela. (Photo by Independent Picture Service/Universal Images Group via Getty Images)

Llegó el calor

El aumento de la temperatura es un tema sobre el cual Alejandro Álvarez llamó la atención, porque las personas se exponen sin plena conciencia de las consecuencias. El ambientalista recordó que quienes trabajan en la calle olvidan que pueden sufrir golpes de calor, y enfatizó que la población más vulnerable (adultos mayores, niñas y niños, personas con discapacidad) necesita atención especial.

Posiblemente se necesitarán medidas para la educación y la salud, pero la propuesta de Álvarez es que se regionalicen, porque las condiciones no son las mismas. En síntesis, no se trata de “regañar” a El Niño, sino de “aprender a jugar” con él, incluso, en los tiempos en que quiere hacerse sentir con fuerza.