Información sobre las 916 áreas petroleras de Venezuela (II)

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73.900 millones de barriles de crudo y 188,1 millones de pies cúbicos de gas

Escuche el editorial aquí: https://clyp.it/y0yh1dmh

Julio A. López, editor jefe. — En esta segunda entrega nos enfocaremos más allá de las reservas ya cuantificadas; el verdadero salto de escala está en la frontera exploratoria. El inventario de prospectos jerarquizados asciende a 937 millones de barriles en reservas probables y posibles, repartidos entre Occidente (469 millones), Oriente y Estructuras de Interés e Interés en Gas (433 millones) y la Faja Petrolífera del Orinoco/Costa Afuera (35 millones), a partir de 43 prospectos priorizados según criterios técnicos y económicos.

Pero la cifra que realmente dimensiona la magnitud de la oportunidad es la de los recursos por descubrir: un total de 916 oportunidades identificadas en todo el territorio nacional, integradas por 177 prospectos exploratorios, de los cuales 45 ya fueron jerarquizados y 14 catalogados como relevantes por su combinación de volumetría y rentabilidad económica. En conjunto, estas oportunidades representan un potencial de 73.900 millones de barriles de crudo y 188.100 millones de pies cúbicos de gas, un volumen que, de concretarse siquiera parcialmente, transformaría el perfil productivo del país durante décadas.

La metodología de jerarquización aplicada —basada en volumetría, riesgo geológico, tipo de hidrocarburo, cercanía a infraestructura, complejidad del subsuelo y evaluación económica— busca precisamente ordenar ese universo de oportunidades para orientar la inversión hacia los prospectos con mayor probabilidad de éxito. Los propios cálculos de Pdvsa asumen, de forma conservadora, un 50% de éxito exploratorio respecto a las expectativas planteadas, lo que da una idea del margen de prudencia con el que se estimó este potencial.

El gas merece una consideración especial

Los 188,1 BPC incluidos en la base de recursos exploratorios evidencian el potencial de Venezuela como país gasífero. Su importancia trasciende el mercado doméstico. En un escenario de inversión suficiente, infraestructura adecuada y acceso a mercados internacionales, el gas puede convertirse en uno de los grandes pilares de una nueva etapa energética venezolana.

Pero la geología por sí sola no construye gasoductos, plantas de procesamiento ni instalaciones de exportación. Tampoco perforar pozos.

Para convertir recursos en reservas y reservas en producción hacen falta capital, tecnología y empresas capaces de asumir riesgo.

De la riqueza geológica a la producción

Ese es precisamente el punto en el que Venezuela se encuentra nuevamente. Los cálculos plantean una estrategia que comienza por jerarquizar proyectos para incorporar reservas de crudo liviano y gas, actualizar la base de recursos, verificar los hidrocarburos mediante perforación, aumentar los factores de recobro y reducir la quema y el venteo de gas asociado.

También propone algo fundamental: explorar. Los números de este estudio representan el potencial geológico, no la producción asegurada. El cálculo de Pdvsa contempla la perforación exploratoria y señala expresamente una premisa del 50% de éxito exploratorio respecto de las expectativas. Esa advertencia técnica resulta importante porque introduce prudencia en medio de cifras extraordinariamente grandes.


La exploración requiere, además, información sísmica moderna. El plan estudiado contemplaba adquirir y procesar 54.388 kilómetros de sísmica 2D, reprocesar otros 30.000 kilómetros de sísmica 2D y 4.225 km² de sísmica 3D, además de obtener información gravimétrica, magnética, oceanográfica y ambiental.


El país tiene reservas conocidas que permanecen sin desarrollar. Tiene yacimientos que requieren nuevas inversiones. Tiene oportunidades exploratorias distribuidas en diversas regiones. Tiene una base estimada de recursos que alcanza decenas de miles de millones de barriles de petróleo y una cantidad gigantesca de gas. Lo que necesita es convertir el potencial en reservas, las reservas en proyectos y los proyectos en producción.

Para lograrlo no bastará con firmar contratos. Será necesario atraer miles de millones de dólares en capital, recuperar infraestructura, perforar, adquirir nueva información sísmica, aplicar tecnología moderna, aumentar los factores de recobro y construir las instalaciones necesarias para producir, procesar, transportar y comercializar esos hidrocarburos.

Es indispensable ofrecer condiciones suficientemente competitivas y estables para que las compañías capaces de aportar ese capital y esa tecnología decidan asumir el riesgo.


Venezuela posee una ventaja que muchos países desearían tener: la geología ya hizo buena parte del trabajo.

La pregunta ya no es solamente cuánto hidrocarburo tiene Venezuela bajo tierra. La pregunta verdaderamente importante es cuánto de ese potencial será capaz de convertir en producción y cuánto tiempo tomará hacerlo.

Mañana publicaremos la tercera y última entrega de este especial.

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