Dobokubi, un campo venezolano de 2.000 millones de barriles de petróleo

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Julio A. López, editor jefe.— El campo Dobokubi, en Anzoátegui, vuelve a ganar relevancia en la reorganización petrolera venezolana. Se trata de un activo maduro, con cientos de pozos perforados, una producción todavía significativa y reservas históricas cercanas a 2.000 millones de barriles.

Ubicado en la Cuenca Oriental de Venezuela, dentro del entorno operativo de la División Ayacucho, Dobokubi ocupa un área contractual de 353,15 km² en las jurisdicciones de San José de Guanipa, Independencia y Pedro María Freites. Sus principales objetivos geológicos están asociados a la Formación Oficina, a Merecure y a unidades más profundas del Grupo Temblador.

La documentación financiera de Petróleos de Venezuela reportó, para 2009, alrededor de 1.427 millones de barriles de reservas probadas. Registros posteriores sitúan las reservas 1P en 2.137 millones de barriles en 2015 y en aproximadamente 2.011 millones de barriles en 2016. No existe, sin embargo, una certificación pública reciente que permita afirmar que esas cifras siguen siendo las reservas probadas actuales.

Dobokubi produce petróleo pesado. Petróleos de Venezuela describió históricamente parte del proyecto con un crudo cercano a 13 grados API. En producción, el campo muestra un historial relevante: alrededor de 11.000 barriles diarios en 2009, cerca de 63.000 b/d en 2015 y aproximadamente 73.000 b/d en 2016. Para septiembre de 2025, al inicio de un nuevo esquema operativo, la producción había caído a unos 33.000 b/d, con una meta oficial de elevarla a 38.000 b/d.

El activo cuenta con más de 346 pozos perforados, entre verticales, desviados, horizontales y estratigráficos. La documentación operativa de 2025 muestra planes de rehabilitación y un programa de reactivación de 24 pozos en el conjunto Dobokubi-Melones. En abril de 2026, además, aparece una orden de compra de una bomba de cavidad progresiva para el pozo MFD-85, en el marco de un proyecto identificado como “Dobokubi Optimización”, lo que evidencia que el campo seguía recibiendo trabajos de recuperación.

Dobokubi también tuvo una historia internacional. Entre 2009 y 2012 Pdvsa negoció con la iraní Petropars un desarrollo que contemplaba una empresa mixta y un volumen de 302 millones de barriles a explotar. El esquema inicial reservaba el 74% para Petróleos de Venezuela y el 26% para Petropars; posteriormente, se acordó incorporar a Petroecuador con un 14%. El proyecto nunca alcanzó la escala prevista.

El cambio más importante ocurrió en 2025. El 12 de agosto de ese año, el presidente de Petróleos de Venezuela, Héctor Obregón, notificó a Hainan Breey Energy Co. Ltd., que había cumplido las condiciones, como prueba de fondos, programa de trabajo y capacidad técnica, y que su Contrato de Participación Productiva (CPP) entraría en vigor el 1 de septiembre de 2025.

La información disponible indica que Hainan Breey operó físicamente el campo y mantuvo actividades de recuperación. La empresa figura vinculada operativamente a HDS Oil Services C.A., una compañía venezolana fundada en 2009. Investigaciones periodísticas también han relacionado a Hainan Breey con el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, sancionado por la OFAC en diciembre de 2025 por sus actividades en el sector petrolero venezolano. No existe, sin embargo, un registro societario público que pruebe de manera concluyente que Carretero sea accionista o beneficiario final de Hainan.

El estatus actual del CPP aún no está del todo claro. Existen versiones sobre la revisión o rescisión de contratos petroleros firmados antes de la reorganización de 2026, pero no se ha publicado una resolución de Petróleos de Venezuela o del Ministerio de Hidrocarburos que confirme formalmente la terminación del contrato de Dobokubi.

Tampoco hay evidencia de que Dobokubi forme parte del nuevo paquete de 17 campos asociado a North American Blue Energy Partners (NABEP) y al acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela. Las listas divulgadas ubican esos activos en la Cuenca de Maracaibo y en bloques específicos de la Faja del Orinoco, sin mencionar a Dobokubi.

Para inversionistas y operadores, el atractivo del campo es claro: Dobokubi no depende de un gran descubrimiento. Su oportunidad radica en recuperar la producción mediante workovers, rehabilitación de pozos, levantamiento artificial, mejoras eléctricas, manejo del agua y perforación selectiva. Haber producido alrededor de 73.000 b/d en 2016 y operar hoy cerca de la mitad de ese nivel convierten al campo en un activo con un considerable potencial de recuperación.

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