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Julio A. López, editor jefe. – La tensión en el Golfo Pérsico escaló de forma abrupta la madrugada de este miércoles 9 de septiembre, cuando el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmó haber golpeado a diez embarcaciones que intentaban cruzar una «zona prohibida» del estrecho de Ormuz, además de dos buques de guerra estadounidenses y una base militar de Washington en Jordania. Según el propio comunicado iraní, difundido por la agencia oficial IRNA, entre los blancos también figuraron ocho petroleros que navegaban en las aguas del Golfo Pérsico.
Teherán presentó la ofensiva como represalia directa por un ataque estadounidense del martes contra cinco petroleros vinculados a la Guardia Revolucionaria. Según el comunicado castrense, los destructores atacados transportaban misiles de crucero, y los proyectiles iraníes también habrían impactado instalaciones de mantenimiento de aeronaves y posiciones asociadas a cazas F-35, F-16 y F-15 en la base jordana de Al Azraq. Reuters confirmó la existencia del anuncio iraní, aunque hasta el momento no ha podido verificar de manera independiente que los diez buques mencionados hayan sido efectivamente alcanzados, ni la magnitud real de los daños.
Otras fuentes citadas por medios internacionales precisaron que las embarcaciones no habrían sufrido hundimientos, aunque sí habrían reportado averías en los cascos y en los sistemas de navegación.
Este nuevo capítulo del conflicto quedó parcialmente verificado por fuentes independientes: Jordania confirmó que sus sistemas de defensa interceptaron 18 de los 20 misiles balísticos lanzados por Irán contra la base de Al Azraq, mientras que los dos proyectiles restantes cayeron en zonas despobladas del país sin dejar víctimas, según informaron las fuerzas armadas jordanas.
Washington confirma la destrucción de cinco petroleros iraníes
Del lado estadounidense, el Comando Central (CENTCOM) ratificó que sus fuerzas destruyeron el 8 de septiembre cinco petroleros iraníes, tras que Teherán intentó atacar un buque de guerra de EE.UU. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue categórico al advertir que Washington continuará golpeando embarcaciones petroleras iraníes cada vez que el régimen intente agredir naves estadounidenses, en una postura que anticipa nuevas rondas de represalias cruzadas en los próximos días.
El tráfico por Ormuz, en mínimos de meses
El impacto de la escalada ya se refleja en el movimiento naval en la zona. Según datos de la firma de monitoreo Kpler, apenas seis buques de carga cruzaron el estrecho el martes, frente a nueve el lunes y un promedio de doce durante los últimos diez días, la cifra más baja desde mayo. De esas seis embarcaciones, cinco ingresaron a la zona y solo una logró salir, un desequilibrio que anticipa un represamiento de tráfico. Los analistas advierten, no obstante, que estas cifras son preliminares: los buques que apagan sus transpondedores para evitar ser detectados quedan fuera del conteo, por lo que el movimiento real podría diferir del reportado oficialmente.
Un conflicto que no da tregua
El nuevo round de ataques se produce apenas días después de que el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, asegurara que la Armada estadounidense seguirá escoltando a los petroleros por el Estrecho de Ormuz «hasta que Irán cambie de postura o de gobierno».
La guerra, iniciada el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que culminaron en la muerte del líder supremo Alí Jameneí, ha atravesado ya varias treguas frágiles que se rompieron con nuevos intercambios de fuego, como ocurrió el fin de semana pasado con el bombardeo estadounidense contra tres petroleros iraníes.
El estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado que se comercia en el mundo, se ha convertido en el epicentro de una disputa que combina objetivos militares, económicos y políticos. Con cada nuevo episodio de violencia, crece también la incertidumbre entre navieras, aseguradoras y mercados energéticos, que siguen de cerca cualquier señal de una eventual desescalada que, por ahora, no aparece en el horizonte.
El crudo, otra vez al límite de los US$100
La combinación de la destrucción de los petroleros iraníes, los nuevos ataques contra objetivos estadounidenses y el desplome del tráfico marítimo por Ormuz —reducido a apenas seis buques, según el último dato disponible— volvió a presionar al alza los precios internacionales del petróleo.
El barril de Brent llegó a cotizar en 99,49 dólares, ubicándose otra vez al borde de la barrera psicológica de los 100 dólares, un nivel que el mercado no toca de forma sostenida desde el inicio de la guerra y que refleja la creciente preocupación por la disponibilidad de suministro en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
