Audio: https://clyp.it/w4borawf
Julio A. López, editor jefe. — Las refinerías independientes chinas, conocidas en la industria como «teapots», salieron a buscar crudo fuera de sus proveedores habituales y ya acumulan compras por más de 20 millones de barriles procedentes de África Occidental, Canadá y Sudamérica en las últimas semanas, según fuentes citadas por Reuters. El movimiento no responde a un cambio en las expectativas de la demanda global, sino a una necesidad puntual: reponer barriles que hasta hace poco llegaban de Irán y Rusia y hoy escasean.
El bloqueo naval que Estados Unidos mantiene sobre Irán redujo drásticamente sus exportaciones de crudo, mientras que gigantes estatales chinos como Sinopec y Yulong Petrochemical absorben la mayor parte del petróleo ruso ESPO que sale del puerto de Kozmino, en el Lejano Oriente. Esa combinación dejó a las refinerías independientes —de menor escala y sin contratos preferenciales— compitiendo en el mercado spot internacional por cargamentos de reemplazo. De hecho, cerca de diez compañías refinadoras enviaron representantes a la conferencia APPEC en Singapur en busca de nuevos proveedores, una señal de la urgencia del sector para asegurar el suministro.
Se trata de compras físicas de reposición, no de un indicador de mayor demanda china en general. Entre los movimientos más recientes destacan al menos dos cargamentos de crudo congoleño Djeno y uno de crudo angoleño Plutonio, comercializados esta semana a través de traders globales como Trafigura y TotalEnergies. A esto se suman al menos cuatro cargamentos de crudo pesado canadiense de tamaño Aframax, exportados a través del oleoducto Trans Mountain.
El detalle importa porque estos crudos no son intercambiables entre sí. El Djeno es un crudo pesado y dulce; el Plutonio angoleño y el pesado canadiense tienen rendimientos, requisitos de mezcla y costos de flete distintos entre sí y respecto del petróleo iraní o ruso con descuento al que estaban habituadas estas refinerías. Cada cambio de origen obliga a ajustar la compatibilidad de los ensayos de laboratorio, la asignación de tanques, los tiempos de arribo e incluso la mezcla de productos que puede obtenerse en refinerías diseñadas para procesar crudos más baratos.
La escasez ya se refleja en los precios. El Djeno llegó a negociarse con una prima cercana a los 22 dólares por barril sobre el Brent de ICE para entregas de noviembre, un salto notable si se considera que en junio este mismo crudo cotizaba con descuento. El crudo pesado canadiense se pactó alrededor de 3,70 dólares por barril sobre el Brent para el período octubre-noviembre, mientras que el ESPO ruso disponible de inmediato se ubicó cerca de 12 dólares por encima del Brent, con expectativas de que la prima siga subiendo en diciembre a medida que se endurece la oferta proveniente de Medio Oriente tras los recientes ataques a petroleros en la zona del Golfo.
El fenómeno se da en medio de un contexto más amplio de tensión en el mercado energético: analistas de Kpler advirtieron que, si el bloqueo estadounidense a Irán persiste, las teapots deberán intensificar la compra de crudos sustitutos —como el Ural ruso— o bien reducir directamente su nivel de procesamiento en octubre, cuando sus inventarios podrían quedar en niveles críticos. Las reservas comerciales en la región de Shandong, epicentro de las refinerías independientes chinas, ya habían caído a mínimos del año tras el mayor retiro mensual en una década.
Para refinerías acostumbradas a operar con márgenes ajustados gracias al crudo barato iraní o ruso, el desafío ahora es doble: además de encontrar barriles de reemplazo, deben decidir si el mayor costo de adquisición puede compensarse con mejores márgenes de refinación y oportunidades de exportación de combustibles, o si conviene recortar directamente la producción para no destruir valor. La resolución de ese dilema podría marcar el ritmo de las importaciones chinas de crudo en las próximas semanas.
