(EFE) .- Su infancia en el condado británico de Devon, la fascinación por las travesías en tren y su labor farmacéutica durante la Primera Guerra Mundial nutrieron la narrativa de Agatha Christie. Estas vivencias inspiraron la obra de la novelista más vendida de todos los tiempos, desde el célebre sabueso Hércules Poirot hasta la elección del veneno como su arma homicida predilecta.
Inquieta y audaz, su vida y carrera serán el eje de una gran muestra en octubre en la Biblioteca Británica de Londres. La exhibición reunirá escritos manuscritos y objetos personales como parte de los homenajes para conmemorar el 50 aniversario de su deceso, ocurrido el 12 de enero de 1976.
Raíces, viajes e inspiración
Nacida el 15 de septiembre de 1890 en la villa costera de Torquay, en la denominada ‘Riviera inglesa’ del suroeste de Inglaterra, su juventud libre con educación en el hogar, el río Dart y la finca georgiana de Greenway —que adquirió en su etapa adulta— constituyen puntos de referencia constantes en sus relatos.
Sus intrépidas travesías por Europa y Oriente Medio, donde colaboró en excavaciones arqueológicas, moldearon clásicos de la literatura como Asesinato en el Orient Express (1934) y Muerte en el Nilo (1937).
Poirot y Miss Marple: Iconos de la novela negra
En el apacible poblado de Torquay, una placa conmemorativa señala la ubicación original de Ashfield, la residencia —actualmente reemplazada por una edificación de departamentos— donde la autora creció en el seno de una familia acomodada que más tarde atravesó dificultades económicas.
Siendo la menor de tres hermanos, su madre estimuló desde muy joven su imaginación para crear historias. Este hábito lo alimentó leyendo a Jane Austen, Charles Dickens y, relatos sobre Sherlock Holmes firmados por Arthur Conan Doyle.
Su desempeño como auxiliar de farmacia durante el primer conflicto bélico mundial le otorgó conocimientos precisos sobre sustancias tóxicas que empleó con rigor en sus argumentos. Al mismo tiempo, la observación detallada de sus coterráneos en el paseo marítimo sirvió para perfilar a sus personajes.
«Fue su hermana Madge quien en una ocasión la desafió a redactar una historia policiaca, lo que derivó en la publicación en 1920 de su opera prima, El misterioso caso de Styles, donde hizo su aparición Poirot», detalla a EFE Lucy Rowland, curadora de la exposición Agatha Christie: Un mundo de misterio.
Según el especialista local Graham Kerr, Poirot, el peculiar investigador de refinado bigote, estuvo inspirado en un exoficial de policía belga refugiado en Torquay durante la Gran Guerra. Por su parte, Miss Marple, la sagaz anciana detective creada años después, evoca a su abuela materna.
Un éxito editorial sin precedentes
Contrajo matrimonio en 1914 con el aviador Archie Christie, de quien conservó el apellido, y en 1930 con el arqueólogo Max Mallowan, a quien conoció en Irak. La escritora acumuló un catálogo de 66 novelas, 14 recopilaciones de cuentos y seis obras adicionales firmadas bajo el seudónimo Mary Westmacott. Entre sus producciones dramatúrgicas destaca La ratonera, estrenada en 1952 y que se mantiene hasta hoy como la pieza teatral con la permanencia ininterrumpida más prolongada en cartelera a nivel mundial.
La ‘reina del crimen’ ha comercializado cerca de 2.000 millones de ejemplares en más de un centenar de idiomas, superada únicamente por la Biblia y la obra de William Shakespeare.
Geografía del crimen y legado perdurable
A escasos 12 kilómetros de Torquay, sobre una colina con vistas al río Dart, se erige la casona blanca de Greenway, propiedad que adquirió en 1938 para los veranos familiares. Este lo empleó como marco para su novela El templete de Nasse-House (1956), situando el muelle como escenario del homicidio.
La finca y sus alrededores inspiraron títulos como Cinco cerditos (1942) e Inocencia trágica (1958). El litoral cercano y la isla de Burgh guardan relación con Y no quedó ninguno (1939) y Maldad bajo el sol (1941).
«A cinco décadas de su partida y más de un siglo después de su debut literario, Agatha Christie mantiene su vigencia e influencia», resalta Rowland. «Muchas de las convenciones del género detectivesco provienen de ella: el grupo cerrado de sospechosos, la revelación final en el salón o la figura del investigador perspicaz pero subestimado».
Aparte de repasar su universo creativo, la exhibición en la capital británica revelará aspectos menos divulgados de la escritora, tales como su afición por el surf en Hawái, el patinaje, la natación, la ejecución del piano y el canto.
