Almacenamiento de gas en la UE cae a uno de sus niveles más bajos en 15 años

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor jefe. – El nivel de almacenamiento de gas natural en la Unión Europea se encuentra en mínimos récord de cara a los fríos meses de invierno, una situación que el consejero delegado de Equinor, Anders Opedal, calificó como «preocupante» el lunes durante la conferencia ONS en Stavanger, Noruega.

El almacenamiento subterráneo estaba al 61,7% de su capacidad el pasado sábado, uno de los niveles más bajos registrados para esta época del año, según las estadísticas más recientes.

«El nivel de almacenamiento de gas es uno de los más bajos de los últimos 15 años», afirmó Opedal ante los delegados. «Es preocupante, pero no necesariamente una crisis», matizó.

La normativa europea exige que las reservas de gas de los países miembros alcancen al menos el 90% de su capacidad antes del 1 de noviembre, con el fin de garantizar la seguridad del suministro durante los meses más fríos y disponer de un colchón ante interrupciones inesperadas. Sin embargo, ante las restricciones en el suministro de gas natural licuado (GNL) procedente de Oriente Medio, derivadas del cierre efectivo del estrecho de Ormuz, la UE flexibilizó en marzo esa regulación y redujo el umbral mínimo exigido al 80%, citando «condiciones de mercado desfavorables». Pese a ese ajuste, distintas proyecciones del mercado sitúan el nivel de llenado hacia el 1 de noviembre en una horquilla entre el 69% y el 84%, lo que dejaría a la UE al límite —o por debajo— incluso de ese objetivo ya rebajado.

Ormuz, el origen de la escasez

El deterioro del panorama energético europeo tiene una causa concreta: la guerra entre Estados Unidos e Irán ha paralizado de forma efectiva el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del gas natural licuado que se comercia en el mundo, un volumen que, en circunstancias normales, se dirige mayoritariamente a compradores asiáticos.

Al verse privados de ese suministro, los compradores de Asia han intensificado la competencia por los cargamentos de GNL que, en años anteriores, habrían terminado reabasteciendo las reservas europeas, dejando a las empresas del continente compitiendo por cargamentos cada vez más escasos y caros. Esta tensión ya se refleja en los precios: el gas natural europeo se mantiene por encima de los 65 euros por megavatio-hora, su nivel más alto desde enero de 2023.

Opedal explicó que Equinor está «enfocada en la seguridad y en proteger nuestra infraestructura», con el objetivo de garantizar que Europa pueda seguir dependiendo del gas noruego transportado por gasoducto durante los meses de invierno. Noruega suministra actualmente cerca del 30% de la demanda de gas de la Unión Europea a través de gasoductos, mientras que el resto proviene de gas natural licuado, mayoritariamente de Estados Unidos.

Von der Leyen pide acelerar la transición energética

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, situó el problema en un contexto más amplio: los niveles de almacenamiento también se han visto afectados por la decisión de la UE de prohibir el gas ruso, tanto por gasoducto como en forma de GNL, tras la invasión de Ucrania por parte de Moscú. «En apenas cinco años, el mundo ha enfrentado dos grandes crisis energéticas.

Europa ha superado estas tormentas porque actuamos juntos, diversificamos el suministro con socios de confianza, con Noruega en el centro de este esfuerzo», señaló la mandataria. «Pero mientras Europa siga dependiendo de los combustibles fósiles, seguiremos siendo vulnerables y, por eso, estamos acelerando la transición hacia energías limpias y la producción propia», añadió.

El escenario deja a Europa en una posición delicada: con un colchón de seguridad más estrecho que en años anteriores, el continente entra en la temporada de mayor demanda energética, más expuesto que nunca a la volatilidad de los precios y a eventuales interrupciones del suministro, en un contexto geopolítico que continúa sin resolverse en Oriente Medio.

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