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Julio A. López, editor jefe.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la noche del 24 de agosto que el país ha suscrito 50 acuerdos para nuevas inversiones en más de 76 áreas productivas de hidrocarburos, en el marco de la apertura del sector petrolero impulsada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de este año.
Rodríguez también afirmó que la producción petrolera venezolana alcanzó 1,23 millones de barriles diarios, cifra que calificó de ser la más alta desde febrero de 2019.
El anuncio marca un salto respecto de revisiones anteriores del proceso de apertura, que hasta ahora se había medido principalmente a través de la promoción general de las 916 oportunidades petroleras que el gobierno venezolano puso sobre la mesa para atraer capital extranjero. Si los 50 instrumentos mencionados corresponden efectivamente a contratos o acuerdos operativos, representarían una fracción relevante de esas áreas, con inversionistas ya seleccionados o con negociaciones formalizadas.
Sin embargo, la cifra de producción de 1,23 millones de barriles diarios es, por ahora, una afirmación del propio gobierno venezolano, no una medición independiente. Para julio, la OPEP había reportado una producción aproximada de 1,117 millones de barriles diarios, mientras que otras estimaciones la situaban en torno a 1,2 millones de barriles diarios. El dato anunciado esta noche todavía requiere corroboración mediante fuentes secundarias de producción o mediante los próximos reportes de la OPEP.
El gobierno tampoco divulgó la lista detallada de las 76 áreas ni las empresas correspondientes a los 50 acuerdos, sus participaciones, reservas o montos de inversión comprometida, ni especificó qué instrumentos son contratos definitivos y cuáles podrían ser memorandos o acuerdos preliminares. Ese desglose es precisamente lo que falta para dimensionar con precisión el alcance real del anuncio.
El proceso de apertura petrolera en Venezuela se ha acelerado en los últimos meses. Apenas la semana pasada, la ministra de Petróleo, Paula Henao, firmó en Houston contratos con las estadounidenses Hunt Oil Company y SLB (antes Schlumberger), lo que constituyó uno de los primeros grandes acuerdos entre firmas petroleras de Estados Unidos y Venezuela en casi dos décadas.
Henao señaló entonces que el país cuenta con 916 áreas disponibles para exploración y producción y que unas 140 empresas enviaron representantes a la conferencia energética en Texas.
Previamente, el gobierno de Rodríguez había suscrito convenios con varias de las principales petroleras del mundo, entre ellas Chevron, ENI, Repsol, BP y Shell, tras una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que abrió el sector a una mayor participación privada. Expertos han señalado, no obstante, la escasa transparencia respecto de las condiciones de otorgamiento de estos contratos, más allá de los detalles confidenciales habituales en la industria.
La reactivación del sector energético venezolano se enmarca en el acercamiento diplomático con Washington. Reportes recientes de medios estadounidenses indican que varias petroleras independientes de EE.UU. se preparan para firmar próximos acuerdos de producción con Pdvsa, en una estrategia respaldada por la administración de Donald Trump para impulsar la recuperación económica del país, golpeado además por un catastrófico terremoto en junio que dejó miles de muertos y agudizó la necesidad de atraer capital externo.
