Lionel Messi y su lucha contra el tiempo

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The Daily Journal – “Cuando gané mi segundo Mundial en 1986, ya tenía muy claro quién me iba a ganar: el tiempo”, le dice Garry Kasparov a Pep Guardiola en una cena en Nueva York en 2012.

La frase es recogida del libro del periodista Martí Perarnau: Herr Pep. Y es que Cronos es un rival invencible, pero hay un atleta que le ha plantado cara: Lionel Andrés Messi Cuccittini. El comentarista deportivo Juan Pablo Varsky lo definió de manera excelsa: “La rutina de lo extraordinario”.

Y es que la “Pulga” fue Maradona todos los fines de semana con el Barcelona y llevó a Argentina a levantar su tercer Mundial. El anuncio de su retiro de la selección estaba cantado, pero igual genera nostalgia una historia que parece irrepetible.

“Ahora que ha pasado algún tiempo desde la final, y tras haberlo pensado detenidamente, quiero comunicarles a todos que me retiro de la selección nacional. Fue una decisión que me dolió —y todavía me duele— profundamente, pero me doy cuenta de que ha llegado el momento.

Les juro que siempre di el máximo —no solo en los últimos años, cuando lo ganamos todo, sino también antes— y siempre luché con ahínco y lo di todo por esta camiseta, para darles alegría y que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol”, publicó en una carta a mano.

El inicio no fue sencillo. En su natal Argentina no consiguió los recursos para sus tratamientos de hormonas de crecimiento, pero del otro lado del mar, en la Ciudad Condal, le tendieron la mano. El eco de su talento no dejó de retumbar en la tierra de San Martín.

España lo sedujo para que se enfundara la Roja, pero Messi siempre quiso representar a la Albiceleste. La primera vez que Marcelo Bielsa lo vio en un VHS que le llevó Claudio Vivas, exclamó: «¡Póngalo en velocidad normal, así no se puede ver!». A lo que Vivas respondió: «Marcelo, está en velocidad normal», por allá en 2002.

Rápido los sureños lo blindaron con amistosos y su coronación en el Mundial Sub-20 de Holanda en 2005. Asistió al Mundial de Alemania 2006 y dejó una postal inolvidable: sentado en el banco, frustrado, porque José Néstor Pekerman no le dio ingreso en los cuartos de final contra los locales, donde quedaron eliminados en penales.

Luego llegó la Copa América de Venezuela, donde marcó golazos como su vaselina a México en semifinales, en Puerto Ordaz, donde nació la frase de Alfio Basile: “Tenés que cerrar el estadio, los genios hacen eso”, que hoy en día derivó en un audio habitual de memes.

Empezaron las amarguras

Pero previo a la final fue sacado de una reunión de los “caciques” de ese momento de la selección de Argentina: “Che pibe, ¿vos qué hacés acá? Andá a tu habitación, que esto es para los grandes”.

El periodista Juan Ignacio Irigoyen reporta que estaban figuras como Juan Román Riquelme, Roberto Ayala, Javier Zanetti y Sebastián Verón. Esa final la perdieron 3-0 ante Brasil. Iniciaron las alegrías con el Barcelona y los Balones de Oro, pero se le resistía la gloria en su país.

En el Mundial 2010 no logró anotar, en un torneo que dirigió Diego Armando Maradona y donde le dio la cinta de capitán. También está la anécdota de lo que le costó dar un discurso previo al juego ante Grecia. Después vinieron críticas mordaces, tras quedar eliminado ante Uruguay en cuartos de final en la Copa América 2011, disputada en Argentina.

¿Faltaba algo más? Las tres finales seguidas: Mundial 2014, Copa América 2015 y Copa América 2016. La primera ante Alemania y las otras dos en penales contra Chile. “Se terminó para mí la selección.

No es para mí”, dijo con frustración, el 26 de junio de 2016, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, tras la última frustración ante los australes.

Aun así volvió y evitó el papelón de no clasificar al Mundial de Rusia 2018, pero todo fue caótico en medio de una rebelión contra Jorge Sampaoli. Lo que era alegría en España, en su nación era tristeza.

En 2019 dijo en una entrevista radial: «Mi hijo de 6 años me preguntó: ‘¿Por qué te matan en Argentina, papi? ¿Por qué no te quieren en la Selección?’.

Él ve videos en YouTube todo el tiempo y me pregunta por qué no me quieren. Yo tengo que pasar por esas cosas, pero no me importa porque quiero estar en la Selección… El que no me quiere, lamentablemente me va a tener que aguantar un poquito más». Era una relación fracturada.

Con la llegada sorpresiva de Lionel Scaloni, primero como interino y luego como prócer, les pidió a sus jugadores que “bajaran a Messi del póster”.

Lo que no pudo hacer con sus ídolos ni con sus amigos, lo logró con los que crecieron viéndolo. Rompió una sequía de títulos que databa desde 1993 en la Copa América 2021.

Previamente tuvo su momento maradoniano en 2019 con la frase: «En esta Copa se cansaron de cobrar foules boludos, manos boludas y hoy no fueron a revisar nada», contra la CONMEBOL y Brasil.

Entrar en la eternidad

Luego llegó el momento cumbre, que fue Catar 2022. Parecía el cierre perfecto, pero Messi luchó otra vez contra el tiempo. Alzó otra Copa América en 2024 y firmó su mejor actuación en Mundiales en 2026.

Ante España se vistió por última vez de albiceleste, justamente en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde hace una década había renunciado a la selección.

Previamente, en semifinales, dejó una postal inolvidable: doblete de asistencias ante Inglaterra, en un partido clave en el corazón de los argentinos por la guerra de Las Malvinas. La cara de Mikel Merino evitó un tanto que igualara el marcador ante la Roja, que hace 22 años lo tentó a vestir sus colores. Con lágrimas en los ojos, se despidió de la hinchada.

Se despidió con un récord histórico de partidos disputados con su selección (207) y de goles marcados (125). Desde que debutó en agosto de 2005 tuvo 187 compañeros distintos.

Uno de ellos nació en 1972, como Roberto Abbondanzieri, y otro en 2007, como Franco Mastantuono. Como dijo Pablo Aimar: “El mejor Messi es el último”.

No solo su genialidad lo hace eterno, sino su longevidad. Su logro fue pasar de las críticas más cáusticas a un amor incondicional.

El homenaje del canal deportivo TyC titulado “Imposible” puso: “¿Cómo se retira un sentimiento tan mágico? ¿Cómo se retira un recuerdo guardado en la retina de los argentinos? Nos acostumbraste a que todo es posible.

Pero retirar a Messi de la selección argentina no es posible, Leo. 31 de agosto de 2026. Messi anuncia que se queda para siempre”.

En su despedida, Messi cerró el escrito: “Gracias a mi familia por estar siempre ahí, por acompañarme en este hermoso pero difícil camino. Gracias a cada entrenador, compañero de equipo y directivo con quien he tenido el privilegio de compartir este camino. Me llevo conmigo recuerdos y momentos inolvidables. Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberos brindado, junto con mis compañeros, momentos que solo podíamos haber soñado. Fue increíble haberlo vivido todo con vosotros. ¡Os quiero a todos! Gracias, Dios, por hacerme argentino. ¡Vamos, Argentina! Escribí estas palabras el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy, después de lo que pasó con mi padre, estoy aún más convencido de que antes”.

Al final no importa si la persona es argentina o no. La magia de Messi durante tanto tiempo logró que distintas generaciones conectaran en cada pincelada con su pie zurdo. Un futbolista universal. Aún quedará chance de verlo en el Inter Miami, en los Estados Unidos; sin embargo, cada vez se acerca más la fecha en la que colgará las botas y quedará un vacío.

Pero siempre vivirá en el recuerdo de cada drible o zurdazo inatajable. El jugador que le ganó al tiempo, hasta que él mismo decid

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