Diletante | Tecnofeudalismo: la jaula cognitiva de los oligopolios de Silicon Valley

Especiales Opinión
Ricardo Romero Romero

En la era de la guerra híbrida, donde las agresiones cognitivas buscan colonizar la mente antes que el territorio, el libro Tecnofeudalismo de Yanis Varoufakis se erige como bitácora para desentrañar la mutación del sistema mundial. El economista griego no nos habla de una evolución del capitalismo, ahora “tardío” sino de su defunción a manos de una bestia más voraz. Como sentencia el autor: «lo que ha matado al capitalismo es… el propio capital corporativo. No el capital tal como lo entendemos desde el inicio de la era industrial, sino una nueva forma de acumulación, una mutación surgida en las dos últimas décadas”.

El ascenso de los nubelistas y los feudos digitales

Los oligopolios de Silicon Valley han sustituido la dinámica de mercado por una extracción de rentas digna de la Edad Media. Varoufakis los categorizar al señalar que «los mercados han sido sustituidos por plataformas de comercio digitales que parecen mercados pero no lo son, y que se entienden mejor si los consideramos feudos». Gigantes como OpenAI, Palantir, Amazon, Google o Meta no compiten; dominan. Sus dueños, los «nubelistas» (ultrarricos que controlan el capital en la nube), han logrado que el beneficio sea opcional, financiados por el dinero de los bancos centrales, mientras convierten a las empresas tradicionales en meros vasallos que tributan a sus algoritmos. Esta dinámica no es inocente; es el brazo bélico conceptual de un imperialismo digital que busca someter a los proyectos soberanistas del Sur Global, dividiendo al mundo en superfeudos antagónicos.

Agresión cognitiva y servidumbre digital

La verdadera atrocidad de este sistema radica en su capacidad de modificar el comportamiento humano, incluso de idiotizarlo. El capital en la nube no solo extrae plusvalía, sino que nos despoja de nuestra autonomía. «El capital en la nube ha descompuesto al individuo en fragmentos de datos, una identidad compuesta de elecciones expresadas por clics que sus algoritmos son capaces de manipular». Esta es la esencia de la agresión cognitiva contemporánea: somos «siervos de la nube cuyo duro trabajo cotidiano, fruto de su iniciativa, enriquece a un pequeño grupo de multimillonarios que residen en su mayoría en California».

Frente a este imperio algorítmico, la resistencia ciudadana exige democratizar la tecnología y recuperar la soberanía de nuestras mentes. Como advierte Varoufakis, solo poseyendo colectivamente el capital en la nube lograremos que pase de ser un medio de modificación del comportamiento a uno de «colaboración y emancipación humanas».

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