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Julio A. López, editor jefe.- Ante una sala llena de ejecutivos petroleros, inversionistas y representantes de la prensa, el pasado 19 de agosto, la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, lanzó durante un evento celebrado en Houston, Texas, en el marco de una conferencia internacional, una cifra que inmediatamente captó la atención de todos los presentes: 916 oportunidades petroleras.
El discurso fue breve, de apenas unos minutos, pero aquella cifra bastó para generar una enorme expectativa. La información salió del salón y comenzó a recorrer la industria petrolera internacional a la misma velocidad con la que viajan los bits en la era digital.
Sin embargo, quedaron muchas más preguntas que respuestas.
Los periodistas presentes no tuvieron la oportunidad de interrogar a la ministra. Al igual que inversionistas y ejecutivos de la industria, salieron sin conocer los detalles esenciales: ¿realmente existen esas 916 oportunidades?, ¿dónde están ubicadas?, ¿qué tipo de hidrocarburos contienen?, ¿cuáles son sus recursos potenciales?, ¿cuántas han sido estudiadas y cuáles podrían convertirse en verdaderas oportunidades de inversión?
El actual gobierno venezolano no se ha caracterizado por su disposición a divulgar información detallada sobre los negocios de la industria petrolera; lo que brilla es la opacidad con la que se manejan dichos negocios, y es muy probable que, mediante un proceso no competitivo, puedan ser impugnados en el futuro.
En el mundo de los hidrocarburos, la información es poder. Quien controla los datos sobre yacimientos, reservas, prospectos y oportunidades de inversión también dispone de un enorme poder discrecional para administrarlos y negociarlos.
Según la información a la que tuvo acceso The Daily Journal, el gobierno venezolano tenía previsto presentar con mayor profundidad este universo de oportunidades en una conferencia programada para febrero de 2027.
Nosotros hemos decidido adelantarnos.
Por razones obvias, no podemos revelar nuestras fuentes. Lamentamos la alteración de los planes de la ministra Henao; no debemos olvidar que los burócratas pasan y el petróleo y el gas siguen allí hasta que sean explotados. Por eso, a partir de ahora, comenzaremos a divulgar, con el mayor detalle posible, información sobre las áreas y oportunidades petroleras venezolanas que el gobierno aspira a negociar con inversionistas en los próximos meses y años.
La magnitud y complejidad de la información nos obligan a dividir este editorial en tres entregas consecutivas, que publicaremos el sábado 22, domingo 23 y lunes 24 de agosto.
Y comenzamos por la cifra que permite dimensionar la oportunidad.
La base de recursos de exploración identifica 916 oportunidades, de las cuales 177 son prospectos. De ese universo, 45 oportunidades fueron jerarquizadas y 14 prospectos exploratorios fueron considerados relevantes, seleccionados según criterios que incluyen su evaluación económica y su volumetría.
El potencial geológico asociado al universo exploratorio resulta extraordinario: 73.900 millones de barriles de crudo y 188,1 Tcf (trillion cubic feet) de gas. Estas cifras no deben confundirse con reservas probadas ni con producción garantizada. Representan recursos exploratorios que requieren estudios, perforación, inversiones y comprobación antes de convertirse, eventualmente, en reservas comercialmente explotables.
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Precisamente por ello resulta importante entender cómo se llegó a esa selección.
La metodología utilizada consideró la volumetría, el riesgo geológico, el tipo de hidrocarburo, la cercanía a instalaciones de superficie y a la infraestructura, la complejidad del subsuelo y la evaluación económica. El objetivo consistió en ordenar un universo gigantesco de posibilidades para identificar aquellas que ofrecían las mejores condiciones para avanzar hacia nuevas etapas de exploración y, eventualmente, de desarrollo.
Los propios cálculos incorporaron, además, una premisa particularmente reveladora: un 50% de éxito exploratorio respecto de las expectativas. Es decir, el escenario reconoce explícitamente el riesgo inherente a toda actividad exploratoria y evita asumir que toda la potencialidad identificada terminará convirtiéndose en reservas.
Aun aplicando esa prudencia, las dimensiones son enormes.
Detrás de aquella cifra de 916, pronunciada durante unos pocos minutos en Houston, existe un mapa mucho más complejo de cuencas, prospectos, yacimientos, petróleo y gas que definirá el futuro energético venezolano.
Durante las próximas tres entregas de este editorial, The Daily Journal abrirá ese mapa.
A partir de mañana, conozca los detalles de lo que se convertirá en la mayor oportunidad de inversión petrolera de las próximas décadas.
