Factor «recobro» determinará el éxito o fracaso de la Faja Petrolífera del Orinoco

_ Energía y Petróleo Especiales

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Julio A. López, editor jefe.- El éxito económico de los nuevos proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco no dependerá únicamente de perforar más pozos ni de aumentar temporalmente la producción. La verdadera diferencia estará en elevar el factor de recobro, es decir, el porcentaje del petróleo existente en el yacimiento que puede extraerse de manera técnica, segura y rentable.

La Faja contiene enormes acumulaciones de petróleo pesado y extrapesado, pero la mayor parte permanece inmovilizada debido a su elevada viscosidad. En algunas áreas, el crudo presenta entre 6 y 10 grados API y viscosidades que pueden superar varios miles de centipoises a la temperatura del yacimiento. Estas condiciones dificultan su desplazamiento hacia los pozos, incrementan los costos de producción y obligan a utilizar diluyentes, sistemas de levantamiento artificial y facilidades especiales.

Producir una cantidad determinada de barriles diarios no garantiza, por sí solo, el éxito de un proyecto. Una operación puede alcanzar una producción inicial atractiva, pero fracasar económicamente si extrae apenas una pequeña fracción del petróleo disponible, registra una rápida declinación o requiere costos crecientes para mantener sus volúmenes.

Estudios técnicos sitúan entre el 8 % y el 12 % el factor de recobro, comúnmente asociado al desarrollo de arenas petrolíferas venezolanas mediante métodos convencionales. Otros análisis estiman que la producción en frío, sin apoyo de presión, puede recuperar solo entre 3 % y 8 % del petróleo original en sitio.

La diferencia parece pequeña cuando se expresa en puntos porcentuales, pero adquiere dimensiones extraordinarias al aplicarse a yacimientos que contienen miles de millones de barriles. En un bloque con 10.000 millones de barriles en sitio, cada punto porcentual adicional de recobro representaría, teóricamente, 100 millones de barriles recuperables. Elevar el factor del 8 % al 15 % añadiría 700 millones de barriles antes de considerar las restricciones técnicas, económicas y ambientales.

Por ello, los nuevos operadores deberán diseñar sus proyectos en torno al recobro final y no solo a la producción inicial. La perforación horizontal, los pozos multilaterales, las bombas de cavidad progresiva, el mantenimiento de la presión y el mejor conocimiento geológico pueden mejorar el contacto con el yacimiento y sostener la productividad.

Sin embargo, las mayores oportunidades podrían encontrarse en los métodos de recuperación mejorados. Entre las alternativas figuran la inyección cíclica o continua de vapor, el drenaje gravitacional asistido por vapor, la combustión en sitio, el calentamiento eléctrico y la inyección de polímeros, surfactantes, solventes o gases.

La inyección de vapor resulta especialmente atractiva porque el calor reduce la viscosidad del crudo y facilita su desplazamiento. Un proyecto estudiado para el campo Bare contempló pozos horizontales paralelos y drenaje gravitacional asistido por vapor, una tecnología que puede alcanzar eficiencias de recuperación de hasta 60 % en condiciones favorables. Esa cifra representa un potencial técnico, no un resultado garantizado para toda la Faja.

La selección del método dependerá de la profundidad, el espesor de la arena, la permeabilidad, la continuidad del yacimiento, la presencia de agua, la integridad de los pozos y la disponibilidad de gas y de electricidad. También deberán calcularse las pérdidas de calor, el consumo de agua, las emisiones y la relación entre la energía utilizada y los barriles adicionales obtenidos.

Los tratamientos químicos ofrecen otra posibilidad, pero su efectividad varía según la composición del petróleo y de la formación. Las pruebas de laboratorio pueden arrojar resultados elevados que posteriormente no se repiten en condiciones comerciales. Por eso, cada operador necesitará la caracterización de fluidos, la simulación de yacimientos y de proyectos piloto antes de comprometer inversiones mayores.

Aumentar el recobro también permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente. Recuperar más petróleo en áreas ya intervenidas puede resultar más eficiente que expandirse continuamente a nuevos territorios, porque aprovecha carreteras, estaciones, oleoductos, mejoradores y terminales ya existentes.

El reto será lograr que el costo de cada barril adicional permanezca por debajo de su precio de venta, tras incluir regalías, impuestos, dilución, transporte, tratamiento y financiamiento. Un factor de recobro técnicamente alto no constituye un éxito si requiere una inversión que destruye la rentabilidad del proyecto.

La Faja no enfrenta un problema de existencia de petróleo, sino de movilidad, recuperación y economía. Sus nuevos emprendimientos tendrán éxito si logran convertir una mayor proporción del inmenso petróleo en sitio en reservas recuperables comercialmente. 

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