Gas venteado podría reactivar pozos de la Faja con vapor

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Julio A. López, editor jefe. – La utilización del gas natural que actualmente se ventea o se quema en los campos petroleros podría aportar la energía necesaria para generar vapor y rehabilitar pozos de crudo extrapesado en la Faja Petrolífera del Orinoco, ofreciendo una alternativa capaz de incrementar la movilidad del petróleo y reducir parcialmente el consumo de diluyentes.

La propuesta consiste en recuperar el gas asociado, acondicionarlo y utilizarlo como combustible en generadores de vapor instalados cerca de los pozos. Las calderas calentarían agua para producir vapor que posteriormente se inyectaría en los yacimientos.

La recuperación térmica aborda directamente uno de los principales obstáculos de la Faja: la elevada viscosidad de sus crudos. El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que la incorporación de calor adelgaza el petróleo pesado y mejora su capacidad para desplazarse a través de la formación hasta el pozo productor.

Una de las modalidades disponibles es la estimulación cíclica con vapor. En este proceso, también conocido como huff and puff, el mismo pozo atraviesa tres etapas: inyección de vapor, cierre temporal para permitir que el calor penetre en el yacimiento y reanudación de la producción.

A diferencia de determinados tratamientos químicos, que pueden resultar costosos y perder efectividad según las características del yacimiento, el vapor actúa sobre la propiedad física que impide el desplazamiento del crudo: su viscosidad. La magnitud de la reducción depende de la composición del petróleo, de la temperatura, de la presión y de las pérdidas de calor.

Una investigación sobre el crudo del bloque Junín 4 registró una viscosidad de 19,243 centipoises a 50 grados Celsius, una cifra que ilustra la dificultad de producir este petróleo en condiciones naturales. Otro estudio sobre crudo Hamaca, con 9,1 grados API, reportó 1.810 centipoises incluso a 80 grados Celsius.

Por esa razón, no puede establecerse una reducción universal —por ejemplo, de 10.000 a 100 centipoises— únicamente al alcanzar una temperatura determinada. Cada campo requiere pruebas de laboratorio, simulaciones y pilotos para determinar cuánto calor debe llegar efectivamente a la formación y cuál sería la respuesta productiva.

La Faja ya cuenta con antecedentes técnicos. En el campo Huyaparí, anteriormente denominado Hamaca, se diseñó un proyecto piloto de estimulación cíclica en pozos horizontales activos para evaluar la respuesta de producción y comprobar la integridad de las instalaciones construidas originalmente para operaciones no térmicas.

El desafío no termina en el fondo del pozo. Una vez calentado, el crudo debe mantener una temperatura adecuada durante su recorrido por tuberías, estaciones de flujo y facilidades de superficie. Para ello pueden emplearse tuberías con aislamiento térmico, recubrimientos, trazado eléctrico o sistemas de calentamiento. Si el petróleo pierde temperatura, recupera rápidamente su viscosidad y vuelve a dificultar su transporte.

El proyecto también necesitaría plantas para separar y tratar el gas asociado. El combustible destinado a las calderas debe cumplir con especificaciones técnicas, especialmente en cuanto a líquidos, dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno. Dependiendo de la disponibilidad, el sistema podría complementarse con gas proveniente de la red de Anaco u otra fuente asignada a las operaciones.

La idea permitiría convertir un recurso desperdiciado en energía productiva. Venezuela continúa entre los países con mayores volúmenes e intensidad de quema de gas, de acuerdo con el Banco Mundial, que advierte de que el aprovechamiento de ese recurso puede fortalecer la seguridad energética y reducir las emisiones.

Sin embargo, su aplicación exige evaluar la disponibilidad de agua, el consumo de gas por barril adicional, las emisiones, la corrosión, la integridad de los pozos y las pérdidas térmicas asociadas a la profundidad. Parte del equipamiento especializado tendría que importarse, aunque Venezuela conserva capacidad industrial para fabricar recipientes, tuberías, estructuras, módulos y componentes auxiliares.

La inyección de vapor no representa una solución idéntica para toda la Faja, pero podría convertirse en una herramienta inmediata para rehabilitar pozos seleccionados. La clave será comenzar con pilotos, medir la respuesta de cada yacimiento y utilizar el gas que hoy se pierde para recuperar el petróleo inmovilizado bajo tierra.

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