España fue el Gran Hermano del Mundial 2026: el control absoluto

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Luis Vilchez

“Football won” (ganó el fútbol), escribió en X el volante Toni Kroos tras culminar la final de la Copa del Mundo entre España y Argentina. Pero el cartel que pudo colgarse en el MetLife Stadium de Nueva Jersey es el de «Big Brother is Watching You» (El Gran Hermano te vigila). La selección de Luis de la Fuente no fue el Ministerio de la Verdad, sino el Ministerio del Balón. En un torneo en el que fueron de menos a más hasta alcanzar un dominio absoluto del juego, trasladaron el torneo de la FIFA de 2026 a 1984. Solo cuando terminó el compromiso, la Albiceleste pudo tener sus «dos minutos de odio», protagonizados por Leandro Paredes y Roberto Ayala.

Aquí el “Doblepensar” fue la combinación del tiki-taka —ese juego de toques y de protagonismo— con el famoso catenaccio, característico de Italia por su orden defensivo y su tendencia a especular. La Roja aplicó el «tikinaccio»: defenderse con la posesión del balón. La diferencia es que aquí la “neolengua” no fue reducir el lenguaje para controlar a la población de Oceanía, sino limitar a la máxima expresión la cantidad de pases del adversario y, en consecuencia, sus remates.

Hay un concepto clave en la Roja que es la “contrapresión”, definida por la FIFA como la presión que se ejerce durante los cinco segundos posteriores a una pérdida de balón en juego abierto. No hubo otro equipo que recuperara más veces la posesión mediante contrapresiones: 51 en total. Ante Argentina fueron seis. Solo recibieron un gol en ocho encuentros. Esto les sirvió para llegar a 38 partidos invictos, superando los 37 que implantó Italia entre 2018 y 2021. Y si se descuenta la Bota de Oro que consiguió Kylian Mbappé con 10 goles, el resto de galardones fueron para los hispanos: Pau Cubarsí, mejor jugador joven; Unai Simón, Guante de Oro; y Rodri, MVP. Dominio absoluto.

Jugadores de España festejan después de ganar el partido final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante Argentina, celebrado en el Estadio Nueva York Nueva Jersey, en Nueva York, Estados Unidos, el 19 de julio de 2026. (Xinhua/Xu Zijian) (rtg) (vf)

Este lauro significa la segunda estrella para el escudo de la Real Federación Española de Fútbol, tomando el testigo del triunfo en Sudáfrica 2010. Esto, combinado con el pasado título de la Eurocopa, confirma el éxito de un proyecto que gobierna el fútbol mundial. El redactor de la revista Panenka Sergio Vásquez Jódar escribió: “Es un equipo que juega convencido de que va a ganar, como si hubiera visto el desenlace en el futuro, pero en realidad está en el pasado: aquello que empezó Luis Aragonés hoy sigue vivo. Balón solo hay uno y es de España. Por muy nervioso que se pusiera el partido, España siempre parecía una anciana haciendo calceta en el balcón. El cerebro le ganó al corazón, la alegría le ganó al sufrimiento y el mejor equipo le ganó al mejor jugador. Es el éxito de un modelo, lejos de la furia, porque ayer no ganó el equipo que jugó como si estuviera enfadado. Ganó el equipo que jugó como si se estuviera divirtiendo. O sea que ganaron el fútbol y la vida si se entiende que esto no va de resistir. Va de ilusionarse”.

En la previa se podía hacer un ejercicio de reduccionismo y definir que la Roja jugaría con la cabeza y Argentina con el corazón. Era lo sistemático y organizado contra lo emotivo y caótico. El método sobre la locura. El dilema existencial de la Roja lo definió justamente un argentino en aquella icónica interrogante de César Luis Menotti a principios de los 90: “¿España quería ser toro o torero en el fútbol?”. Atrás quedaron los tiempos de la Furia y de ser el toro para decantarse por ser torero mediante el toque. Esto se refleja en su escuela de entrenadores: Pep Guardiola, Luis Enrique Martínez, Mikel Arteta, Unai Emery, Andoni Iraola, Xabi Alonso, entre otros.

Dominio que genera devoción

“Soy holandés, pero defiendo el fútbol que juega España”, llegó a decir Johan Cruyff previo a la final de 2010 entre Países Bajos y la Roja. Los hispanos bebieron de las fuentes de la “Quinta del Buitre” del Real Madrid y del mismo Dream Team de Cruyff, dándole continuidad con el Barcelona de Pep para encontrar un método que sacó del camino a Cristiano Ronaldo, Mbappé y Messi. “No tiró ni una vez hasta después del gol de la Roja, algo insólito. Ningún equipo se había pasado los 90 minutos de una final sin intentarlo. Ninguno tampoco hasta el 117. El juego de la selección de Luis de la Fuente desmanteló a la Argentina del mítico 10, la abrasó con el juego, la fue pinchando con una sucesión de tiros blandos y la acabó rematando con un zurdazo. Despidió a Messi de los mundiales con una exhibición coral”, escribió David Álvarez en el periódico El País.

El redactor tecleó: “España habita ya la eternidad. Se asomó en Sudáfrica con la primera versión de un libreto de juego brillante y evolucionó durante algo más de una década a la fórmula prodigiosa con la que ganó la Eurocopa de 2024 y ahora el segundo Mundial. Imposible no recordar Sudáfrica, que llegó también después de un Europeo. La primera estrella es un aviso al mundo, sacar la cabeza. La segunda supone instalarse en la eternidad del fútbol”. Álvarez resumió: “La Roja se enfrentaba a una ardua faena de desbroce, rama a rama, trampa a trampa. Pero este equipo juega con una confianza colosal en la fórmula. Solo se acelera para ir hacia delante. No se demora a contemplarse mientras acumula pases. No se exhibe. Ausculta la fortaleza para introducir una cuña, para abrir una grieta y lanzarse a través de ella”.

Para BBC Sport, Guillem Balagué declaró: “Es un dominio absoluto. Es como la tormenta perfecta. Culturalmente hacemos las cosas de cierta manera. Todo el mundo cree en ello. Lo importante es que no nos detengamos. Es como otro Everest, porque los hombres ganaron el Mundial de 2010 dos años después de ganar la Eurocopa. Ahora lo hemos vuelto a hacer. Se decantaron por De la Fuente porque entendía el estilo y el sistema. Fue una decisión muy arriesgada; no creo que nadie pensara que tendría tanto éxito».

Mientras tanto, el excampeón del mundo Juan Mata indicó: «De la Fuente conocía a la mayoría de estos jugadores de las canteras y están creciendo como equipo. Este no es solo un equipo para el presente, sino también un equipo para el futuro».

En los últimos cuatro años atesoran cinco títulos en masculino: Copa del Mundo, Eurocopa y Liga de Naciones, a los que se les suma el Europeo sub-19 y la medalla de oro olímpica en París. Pero la hegemonía en femenino es más contundente con 11 trofeos. La absoluta también es campeona del mundo y tiene dos Ligas de Naciones. La sub-20 y la sub-17 fueron las mejores del planeta en 2022. La sub-17 también ganó un título continental en 2024. Aparte está el yugo en el Europeo sub-19, con cinco títulos consecutivos entre 2022 y 2026.

El músculo más importante es el cerebro

El deporte se suele limitar a la altura, el peso, la velocidad o cuánto se levanta en press de banca. Pero las virtudes de un futbolista de élite son más cualitativas: la técnica y la visión táctica. Son difíciles de medir, y para el estadounidense acostumbrado al big data es difícil de asimilar. El mejor ejemplo es Rodri, quien tiene la habilidad de estar en el lugar adecuado, no errar pases, saber anticipar y chocar con los rivales cuando toca. Un video de highlights no apasionaría a un aficionado casual del fútbol, pero fue el mejor futbolista de toda la Copa del Mundo.

No existe una réplica de Rodri Hernández en otras selecciones porque es un futbolista muy español. Tomó el testigo de Sergio Busquets y el más similar es Martín Zubimendi. Cuando todos prefieren apuntar los cañones a un fútbol más físico, la Roja va al punto cerebral. El volante del Manchester City ganó el Balón de Oro sin marcar un gol ni dar una asistencia en la final. Siendo el número 44 en pases completados, el 450 en intercepciones y el 22 en entradas, y habiendo dado 756 pases, en la Copa del Mundo de los goleadores el maestro de orquesta del equipo más coral se coronó como el más valioso. Incluso cuando Messi parecía que iba a hacer una aparición deus ex machina, el que evitó su remate fue el mediocampista. Antes del torneo, las casas de apuestas cotizaban 66/1 a que Rodri iba a ser el mejor del campeonato.

Spain’s Rodri kisses the trophy on the podium after winning the Golden Ball following the final match between Spain and Argentina at the 2026 FIFA World Cup at the New York New Jersey Stadium, the United States, July 19, 2026. (Xinhua/Jia Haocheng)

Eso dentro del terreno, pero lo que a muchos les costará comprender es que Luis de la Fuente llegó a este cargo por un anuncio en las páginas de un periódico tras pasar 18 meses sin trabajo y ser despedido del Deportivo Alavés. Nunca dirigió al Barcelona ni al Real Madrid. No estuvo en un gigante del Viejo Continente. Llegó en 2013 con la misión de clasificar al Europeo sub-19 de Lituania, sin seguridad de continuidad. En 2015 se coronó con la sub-19 con piezas como Rodri y Unai Simón, y luego dio la vuelta olímpica con la sub-21 (2019), aparte de ganar los Juegos Mediterráneos en 2018. Tan solo 13 años después llegó a la cima del planeta.

¿Fue una final emocionante o divertida? No. España no permite esos sentimientos en el rival. Les “quema” la cabeza y las piernas al contrario al hacerlo perseguir sombras. La Roja erra pocos pases y duerme al adversario al mecer el campo como una cuna. Como en 1984 anulaban al individuo, España anula los sistemas rivales. Los reduce a la nada, como la cantidad de tiros de Argentina en 90 minutos. El marcador final no fue más abultado por las 12 atajadas de Emiliano Martínez, récord en finales. Tanto en Oceanía como en el mundo fútbol, gobierna el Gran Hermano.