Arabia Saudita y sus aliados atacan a Yemen

Especiales Global

Julio A. López, editor jefe. – La coalición liderada por Arabia Saudita lanzó el 24 y el 25 de julio su primera gran campaña aérea contra los hutíes desde la tregua de 2022, marcando un salto cualitativo en la escalada que ya golpea al mar Rojo y amenaza con abrir un segundo frente pleno en la guerra regional.

Golpe por golpe: de Hodeidah a Yanbu y Jizan

Todo comenzó el viernes por la noche, cuando fuerzas de la coalición saudita atacaron instalaciones militares y de telecomunicaciones en Hodeidah, ciudad portuaria bajo control hutí, en respuesta a los ataques contra buques vinculados a Arabia Saudita en el mar Rojo. El portavoz de la coalición, el general Turki al-Malki, describió la operación como una “respuesta militar proporcionada” contra “objetivos militares legítimos” y aseguró que el puerto de Hodeidah no fue alcanzado, aunque testigos reportaron explosiones en la zona. Medios hutíes indicaron dos heridos.

Los hutíes respondieron horas después con un ataque de gran escala: según su portavoz militar, el general Yahya Saree, lanzaron decenas de misiles balísticos y de crucero, y drones, contra instalaciones de Saudi Aramco en Yanbu y Jizan, en el mar Rojo. Imágenes satelitales de la NASA mostraron anomalías térmicas significativas en la refinería de Aramco en Jizan, y la Defensa Civil saudí emitió alertas para los residentes de ambas zonas por un “peligro potencial”. Arabia Saudita también reportó la intercepción de misiles balísticos por sus sistemas dedefensa aérea.

Casi en simultáneo, la fuerza aérea del gobierno yemení reconocido internacionalmente —aliado de Riad— atacó depósitos de armas y sitios de lanzamiento de misiles y drones hutíes en las provincias de Marib y Al Jawf, lo que representa una de las primeras operaciones ofensivas del propio ejército yemení en medio de esta escalada.

Por qué es un punto de quiebre

Lo relevante no es solo el intercambio de golpes, sino que se trata de la primera campaña aérea saudita de esta magnitud desde la tregua alcanzada en 2022. Durante casi cuatro años, pese a incidentes puntuales, Riad evitó reabrir una ofensiva amplia porque priorizaba una salida negociada mediante conversaciones auspiciadas por Omán y la ONU. Analistas interpretan el giro actual como la señal de que Arabia Saudita concluyó que la contención ya no bastaba, tras el ataque hutí a la infraestructura petrolera en Yanbu y Jizan, las amenazas de bloqueo en Bab el-Mandeb y el aumento de agresiones contra instalaciones energéticas y embarcaciones saudíes.

Los objetivos de la campaña saudita

De acuerdo con reportes de Reuters, Financial Times y el Institute for the Study of War, la ofensiva busca degradar la capacidad de los hutíes para lanzar misiles y drones, proteger la infraestructura energética del reino, asegurar las rutas de exportación por el mar Rojo y evitar que los hutíes inutilicen Yanbu, el puerto de salida del oleoducto Este-Oeste, que se ha vuelto mucho más crítico ante las restricciones en el estrecho de Ormuz.

El tablero energético, cada vez más comprometido

Antes de este episodio, el principal riesgo para el petróleo se concentraba en el estrecho de Ormuz, que quedaba cerrado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Ahora la presión militar alcanza también la ruta alternativa saudí por el mar Rojo, precisamente la que Riad había reforzado para reducir su dependencia de Ormuz. Si los hutíes mantienen su ofensiva sobre Yanbu y Bab el-Mandeb, Arabia Saudita podría ver comprometidos simultáneamente sus dos principales corredores de exportación.

En este contexto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, pidió “diplomacia y diálogo” para resolver el conflicto yemení sin “confrontaciones militares”, mientras Teherán insiste en que busca desescalar. Sin embargo, sobre el terreno, la dinámica de “escalada por escalada” —como la definió el propio Ministerio de Exteriores hutí— parece imponerse, con el mar Rojo consolidándose como un segundo frente activo de una guerra que ya lleva meses reconfigurando el mapa energético global.