The Daily Journal.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que Washington podría mantener su presencia en Irán y beneficiarse de sus recursos petroleros, como ocurrió con Venezuela.
“Al final nos saldremos (de Irán), a menos que decidamos permanecer y quedarnos con el petróleo, como en Venezuela. Ya no hablan de Venezuela, ¿verdad? Recibimos miles y miles y miles de millones de millones de dólares. Pagamos la guerra muchas veces”, dijo Trump a periodistas durante su visita a Irlanda.
Las declaraciones, formuladas durante el torneo Irish Open en su campo de golf de Doonbeg, Irlanda, llegan en un momento de máxima tensión en Oriente Medio y a pocas semanas de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
Las “premoniciones” de Trump
El mandatario estadounidense fue explícito sobre el futuro de la guerra con Irán y las opciones que baraja su administración. “Miren, podría terminar antes de las elecciones legislativas, pero terminará justo después de ellas”, afirmó Trump.
“Les diré una cosa: Irán tiene muchísimas ganas de llegar a un acuerdo. Llaman constantemente. Quieren un acuerdo. Tienen que lograr el acuerdo correcto. No voy a aceptar un acuerdo que no sea bueno”, agregó el presidente.
Sin embargo, fue su siguiente declaración la que encendió todas las alarmas en los mercados internacionales y en las cancillerías de medio mundo: “Al final nos iremos, a menos que decidamos quedarnos y conservar el petróleo, como en Venezuela”.
La frase no es casual. Trump establece así un vínculo explícito entre el conflicto con Irán y el modelo que su administración aplicó en Venezuela, donde Washington anunció a finales de agosto un acuerdo histórico para tomar el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de crudo venezolano.
Precedente venezolano: un quinto de las reservas más grandes del mundo
El paralelismo con Venezuela tiene la ambición de no ser retórico. El acuerdo anunciado por Trump el pasado 29 de agosto otorga a Estados Unidos el control mayoritario sobre aproximadamente el 21,5% de las reservas probadas de petróleo de Venezuela, estimadas en unos 303.000 millones de barriles por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
El convenio contempla el desarrollo de 17 campos petroleros con un total de 65.000 millones de barriles y un objetivo de producción superior a los 1,3 millones de barriles diarios, con inversiones privadas que superarían los 100.000 millones de dólares.
El gobierno venezolano, por su parte, aclaró que mantiene “el control y la propiedad” de su petróleo, aunque el acuerdo tiene una vigencia de 25 años y fue celebrado por Trump como un logro estratégico sin precedentes para Washington.
Irán: el nuevo objetivo petrolero
Si el modelo venezolano se replicara en Irán, las implicaciones serían mayúsculas. Irán posee las cuartas reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, con aproximadamente 208.600 millones de barriles, según datos de la OPEP. Un movimiento de este tipo por parte de Washington representaría una escalada sin precedentes en el conflicto que ya acumula seis meses de duración.
Trump, sin embargo, no ofreció detalles sobre cómo funcionaría un eventual control estadounidense del crudo iraní, ni si implicaría una ocupación militar prolongada o un esquema de asociación con empresas privadas similar al venezolano.
El factor Zelensky y la crisis del diésel
En la misma comparecencia, Trump reveló que su administración ha pedido al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, que deje de atacar refinerías de diésel en Rusia para evitar afectar el suministro mundial de combustible.
“El señor Zelensky tiene que hacer una cosa: dejar de atacar las instalaciones de diésel en Rusia. Que ataque otros objetivos, pero no las refinerías de diésel, porque está causando escasez de este combustible”, declaró Trump desde Irlanda.
El precio del diésel superó el viernes los 6 dólares por galón en Estados Unidos, alcanzando un máximo histórico, y ha aumentado más del 55% desde el inicio de la guerra con Irán, superando el incremento del 40% en los precios de la gasolina.
“Esto no se debe a Medio Oriente. Se debe a lo que está ocurriendo entre Rusia y Ucrania. Por eso hablamos con el señor Zelensky al respecto. Hay muchos otros objetivos. No ataquen las instalaciones de diésel, porque eso causa daño; está perjudicando al mundo”, sentenció el magnate estadounidense.
Un calendario político incómodo
Las declaraciones de Trump llegan a menos de dos meses de las elecciones de medio término, comicios que determinarán si su Partido Republicano mantiene el control del Congreso. El presidente ha sostenido en repetidas ocasiones que la guerra con Irán culminará “inmediatamente después” de los comicios, lo que ha generado suspicacias entre analistas y opositores, quienes acusan al mandatario de manejar el calendario del conflicto con fines electorales.
Según informaciones periodísticas, algunos asesores de la Casa Blanca han advertido que el conflicto podría extenderse hasta 2029, muy lejos de la narrativa oficial de un final inminente.
Reacciones internacionales
La sugerencia de Trump de “quedarse con el petróleo” de Irán ya ha comenzado a generar reacciones. Fuentes diplomáticas europeas consultadas por este medio expresaron “profunda preocupación” por lo que consideran una doctrina de apropiación de recursos energéticos soberanos, mientras que Rusia y China aún no han emitido declaraciones oficiales al respecto.
En el frente interno, la medida podría enfrentar obstáculos legales y diplomáticos significativos, especialmente si implica una presencia militar prolongada en territorio iraní sin un marco jurídico internacional que la respalde.
Lo que viene
Trump no ofreció un plan detallado sobre Irán, pero su declaración deja abierta una puerta que hasta hace semanas parecía cerrada: la posibilidad de que Estados Unidos no solo intervenga en el conflicto, sino que se quede en él para asegurar el control de los recursos energéticos.
Con el antecedente venezolano sobre la mesa y el reloj electoral avanzando, el mundo observa si el presidente estadounidense convierte su amenaza en una nueva política de Estado o si, por el contrario, se trata de una carta de negociación más en su particular estrategia hacia Teherán, a lo que la república islámica ya ha respondido de manera contundente: “Irán no es Venezuela”
