Implementar el Bono vivienda–Promotor

Opinión

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Guillermo García N.- Ante el grave problema de la vivienda, derivado de los terremotos ocurridos el 24 de junio, se requieren alternativas de solución urgentes y la participación de múltiples sectores. El tema de las alternativas de financiamiento se convierte en un factor fundamental. La banca requiere realizar todos los esfuerzos y, dentro de sus posibilidades, impulsar no solo el financiamiento a los constructores, sino también el financiamiento a largo plazo requerido por los compradores. Pero esto no es suficiente, porque los recursos de la banca privada son limitados. El problema va más allá y resulta complejo.

En la búsqueda de soluciones, me permito presentar al Gobierno Nacional un esquema financiero novedoso para el financiamiento y el subsidio estatal que permita la construcción masiva de viviendas. Este esquema financiero, en el que he venido trabajando, se denomina Bono vivienda – Promotor.

Bono vivienda – Promotor ¿Cómo está estructurado y cuál es el objetivo?


El esquema del «Bono vivienda – Promotor» se basa en la emisión y el otorgamiento de un Bono de Deuda Pública Nacional (DPN), cuyo único fin es aplicarlo como cuota inicial para la adquisición de una vivienda principal. En consecuencia, El «Bono» tiene como único objetivo servir como subsidio de la cuota inicial para la adquisición de vivienda y la porción adeudada restante está atada al otorgamiento de un crédito de Ley de Política del Régimen Prestacional de Vivienda y Habitat; o con recursos propios de la banca, lo que garantiza a la persona la compra de su vivienda y al constructor la certeza de que la unidad a ser construida ya la tiene vendida.

El Bono vivienda – Promotor funciona como un mecanismo de subsidio directo para el comprador. El esquema está concebido para que pueda desarrollarse un «ciclo virtuoso creciente», ya que estos bonos emitidos por el Ministerio de Economía y Finanzas y avalados con garantía de pago de entes multilaterales (CAF, PNUD, FMI, BID) serán inscritos y negociados en la Bolsa de Valores de Caracas para darles liquidez.

¿Cómo funciona? 


Los bonos se otorgan a todas aquellas personas con ingresos familiares integrales demostrados de hasta 4 salarios integrales mensuales, y estas los ceden al constructor o promotor de las viviendas. Los constructores tienen la alternativa de negociarlos en bolsa o de mantenerlos y así gozar de los intereses que estos títulos rinden. Dado que los Bonos ofrecerán atractivos rendimientos en dólares, las instituciones financieras, compañías de seguros, fondos mutuales y fondos de inversión internacionales serán los principales compradores de estos Bonos. Los constructores también podrían cederlos a la banca como colateral para obtener créditos. Para garantizar el valor del Bono, se crea un mecanismo de estabilización que preserva, cualquiera que sea el tenedor del Bono, que dichos títulos no sufran pérdida de capital.

Con la implementación de este esquema, tal como lo concibo, se podrían construir 200.000 unidades habitacionales anuales, generando cientos de miles de empleos, un crecimiento económico muy importante y sostenido, y una mejora de la calidad de vida y de la productividad de la masa laboral. Por otro lado, permitiría al Estado acometer, con la participación total del sector privado, un programa masivo de construcción sin tener que disponer de elevados requerimientos financieros de corto plazo ni de garantizar recursos de largo plazo, que son de las mayores trabas que enfrentan los sectores de la construcción y el sector bancario.

A nivel de ingeniería financiera, este esquema es totalmente factible de implementar; lo que hace falta aquí es la voluntad política del Estado venezolano, con el apoyo de instituciones multilaterales, para llevarlo adelante y buscar la colaboración decidida del sector privado, que sirva de aliado en la consecución y el alcance de los mejores objetivos que proporcionen oportunidad y bienestar a la gran mayoría de los venezolanos que hoy no poseen vivienda.

Si realmente el Gobierno quiere construir viviendas y reducir de una manera firme y sostenida el déficit habitacional y cumplir con todas aquellas personas que perdieron sus viviendas en los terremotos en el país, es imperativa la participación del sector privado de la construcción, el cual posee la experticia, de lo contrario las metas de construcción anual seguirán disminuyendo, el déficit continuará creciendo y el problema que hoy tiene un inmenso grupo de venezolanos no será resuelto. Lo he planteado en otras oportunidades: se necesitan soluciones innovadoras e incentivos para el sector de la construcción privada y para los ciudadanos, para que se comience a abordar de manera real el problema. El Bono Vivienda – Promotor es una de ellas.

Por consiguiente, planteo al Ministerio de Finanzas, al ministro Francisco Garcés y al Banavih que evalúen seriamente, sin dogmatismo, este esquema.